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El Bolígrafo – Biodiversidad y desarrollo

  • Raúl Iturralde

Las profundas alteraciones que el ser humano ha provocado en la naturaleza con el propósito de mejorar sus condiciones de vida, han dado como resultado un conjunto de desequilibrios que ponen en riesgo la vida del planeta en el mediano plazo. Los esfuerzos que se realizan en este sentido se dirigen en varias líneas de trabajo, todas ellas encaminadas a detener los procesos de deterioro de la naturaleza y crear las condiciones para que las interacciones hombre-naturaleza no continúen por el camino del desequilibrio.

Un tema especialmente importante para los mexicanos es la diversidad biológica. Nuestro país está considerado como un país megadiverso por la cantidad y diversidad de plantas y animales; la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Diversidad, la CONABIO, reporta que en México se encuentra representada el 70% de la flora y la fauna mundial. Las estrategias para el cuidado de la biodiversidad se concentran en la protección y conservación y en crear una cultura de respeto y conservación de la naturaleza.

En Querétaro se tiene registro de más de 2,600 especies de flora y 650 de fauna y se vienen impulsando diversas estrategias para asegurar la sustentabilidad. Entre las acciones destacadas está la declaratoria de áreas naturales protegidas, el apoyo a proyectos comunitarios de aprovechamiento sustentable de recursos naturales, el fomento a la colaboración entre instituciones educativas, públicas y privadas, organismos privados y del Gobierno del Estado, para la realización de inventarios de la biodiversidad y actividades de educación ambiental.

Un espacio que ha contribuido a generar conocimiento científico de la flora local y a transmitirlo con efectividad a toda la comunidad es el Jardín Botánico Regional de Cadereyta, “Ing. Manuel González de Cosío”, el cual está próximo a cumplir 26 años.

En el Jardín Botánico podemos identificar cinco colecciones de plantas: El Semidesierto, las Cactáceas de Querétaro, la vegetación del Valle de Querétaro, el género Mammillaria en México y, de reciente creación, Agaves de Querétaro. También en el Jardín se realizan investigaciones en cuatro áreas del conocimiento: estudio de las plantas útiles y potencialmente útiles de Querétaro, estudio y optimización de los factores de crecimiento de estas plantas en condiciones de invernadero, la integración de sistemas regionales de documentación y la educación ecológica y naturalística para el desarrollo del potencial humano.

Gracias a sus contribuciones a lo largo de estos años, hemos aprendido que los recursos vegetales nativos son un capital natural que debería gozar de una alta prioridad porque dichos recursos deben conservarse y aprovecharse en beneficio del desarrollo sustentable de la región; son aspectos importantes que permiten crear la consciencia ambiental entre la población.

En mi opinión, la educación ambiental debe ser permanente y tiene que ampliarse el criterio de la transversalidad de sus estudio en todos los niveles educativos para que los individuos fortalezcan los valores ambientales, con el evidente objetivo de colaborar con la defensa de la biodioversidad, ya que es una cuestión vital para toda la especie humana la conservación del patrimonio que la naturaleza representa.

En esta ocasión cierro mi comentario extendiéndoles una invitación a que visiten y recorran el Jardín Botánico Regional de Cadereyta, ubicado en el municipio de Cadereyta de Montes, dirección Camino Antigua Hacienda de Tovares, s/n, Ejido de Fuentes y Pueblo Nuevo, abierto de lunes a domingo de 9 a 17 horas. También pueden visitar su página electrónica: http://www.concyteq.edu.mx/JB/inicio.html; creo que es una buena forma de contribuir a la cultura de respeto a la biodiversidad.