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El Bolígrafo – La innovación y la formación de capital humano

  • Raúl Iturralde

La semana pasada enfocamos nuestro comentario hacia la importancia que la innovación ha adquirido en la sociedad contemporánea, su relación con la competitividad y el papel que cumple la educación para el desarrollo sustentable de las naciones. Dentro del ámbito educativo emergen los doctorados en áreas estratégicas como baluartes para incrementar la productividad y la competitividad.

Señalaré tres aspectos que considero relevantes sobre la formación de doctores en todas las áreas del conocimiento. El primero es la tendencia al crecimiento en el número de doctorados que se obtienen en todo el mundo, la mayoría de los doctorados provienen de los países afiliados a la OCDE pero es interesante observar la participación de economías emergentes como el caso de India y Corea del Sur. México también ha planteado la necesidad de crecer en este nivel de estudios y, a través del CONACYT ha creado las condiciones materiales e intelectuales para incrementar el número de doctores en el mediano plazo.

Paso al segundo aspecto a comentar. Los Estados Unidos tienen el mayor número de doctores, seguido de Alemania, Reino Unido, La India y Japón. De acuerdo con los datos que aporta la OCDE, en 2014 se graduaron 67,449 doctores en EU, le siguió Alemania con 28,147 graduados, equivalente al 42 % de los que se registraron en los Estados Unidos. Sorprende el caso de la India, con 24,300 doctores, por encima de países como Japón, Francia y Corea del Sur.

Sin duda, México tiene que apretar el paso. Hasta 2010, se tenían registrados alrededor de 73,000 profesionistas con grado de doctor. En 2014, de acuerdo con datos del Informe General del Estado de la Ciencia y la Tecnología (CONACYT, 2014), se otorgaron 18,491 becas para estudios de doctorado en México y en el extranjero, mientras que el egreso de doctores de todas las áreas del conocimiento fue de 7,861 profesionistas, es decir casi uno de cada tres concluyeron sus estudios. La problemática crece cuando se estima que aproximadamente el 20 % de los doctores emigran a otros países en busca de mejores oportunidades laborales y para el desarrollo de sus investigaciones.

El tercer aspecto a comentar es la inclinación de los estudiantes hacia ciertas áreas del conocimiento. El informe de la OCDE sobre estudios de doctorado, publicado en la página electrónica del World Economic Forum, señala que cerca del 40 % de quienes obtuvieron el grado de doctor lo hicieron en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y si se incluye el área de la salud, la cifra crece al 58 %.

Los doctores en las áreas referidas usualmente se insertan en las grandes organizaciones que realizan investigación de frontera en biotecnología, nanotecnología, manufactura digital y software especializado, campos cuya incidencia en la industria automotriz, aeroespacial, el software, la industria química y farmacéutica, están resultando la diferencia en la competencia internacional.

En mi opinión, es imprescindible que la política pública en México en materia de ciencia, tecnología e innovación, mantenga la orientación hacia las actividades de innovación y, con ello, se fortalezca la formación de investigadores con grado de doctor, además de seguir generando las condiciones para retenerlos y, ¿por qué no?, repatriarlos. Estoy seguro que ese es el camino de la competitividad y es la forma en la que nuestro proceso de inserción en la sociedad del conocimiento puede seguir una ruta segura.