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El Bolígrafo – La problemática del cambio climático

  • Raúl Iturralde

Uno de los grandes dilemas a los que se enfrenta la humanidad es el cambio climático debido a las acciones humanas y sus devastadores efectos en las actividades del campo, la seguridad alimentaria está en riesgo por las dificultades a las que se enfrenta la producción agrícola y pecuaria, el aumento de enfermedades vinculadas al cambio climático están creciendo y exigen que otras áreas, como el sector salud, tengan que invertir para prevenir y atacar las enfermedades. Los recursos naturales, renovables y no renovables, están en peligro y día a día son más escasos.

El aumento indiscriminado de bióxido de carbono proveniente del uso del petróleo principalmente, está ocasionando trastornos en las temperaturas y en las precipitaciones pluviales que inciden en la desertificación de amplias regiones en el mundo, si a ello le agregamos que las zonas urbanas se asientan en tierras fértiles, tenemos dos componentes (uso del petróleo y crecimiento urbano) que deben ser contenidos, el difícil escenario de futuro que se nos presenta requiere poner la mayor de las atenciones posibles y establecer políticas públicas orientadas a crear las condiciones para establecer un tipo de crecimiento más racional y que defienda los recursos naturales.

Corresponde a los gobiernos de todo el mundo tomar las mejores decisiones e instrumentarlas en el corto plazo. Desde que en 1997 se firmara el Protocolo de Kioto con el objetivo básico de que todas las naciones se comprometieran a reducir la emisión de contaminantes, sin embargo, las naciones más poderosas, entre ellas Rusia y los Estados Unidos no han mostrado voluntad alguna y se niegan sistemáticamente a adoptar las acciones que los lleven a reducir la cantidad de contaminantes que producen.

Cierto, el problema del cambio climático exige una firme determinación mundial y mientras no exista el compromiso serio de los países más desarrollados y más contaminadores, la solución estará muy lejos. Pero eso no nos exime como país de hacer la tarea propia.

En primer lugar necesitamos tomar las medidas adecuadas para cuidar nuestros bosques y ser más enérgicos en la aplicación de la ley para evitar la quema innecesaria de combustible. En segundo lugar debemos tomar consciencia de lo reducida que es nuestra capacidad de prevención y acción ante los llamados desastres naturales y generar estrategias que nos ayuden a enfrentar este tipo de situaciones. En tercer lugar, no podemos desestimar el hecho de que el calentamiento global avanza y pone en riesgo el equilibrio del clima y sus consecuencias se manifiestan directamente en el campo y la producción de los alimentos.

De acuerdo con la opinión de los expertos, la principal afectada es la agricultura de temporal, en México, cerca del 80% de los productores agrícolas son propietarios de predios menores a cinco hectáreas y dependen de las lluvias veraniegas. De tal modo, que el problema del cambio climático tiene una relación muy estrecha con las posibilidades de desarrollo económico de una parte muy importante de los trabajadores del campo.

En mi opinión, nunca será tarde para empezar a trabajar coordinadamente para combatir el deterioro ambiental, preservar los recursos naturales y mejorar las condiciones del campo para incrementar la productividad de las tierras de labor. Sería bueno empezar con acciones concertadas entre todos los actores productivos, gubernamentales y sociales para generar una nueva forma de atacar nuestros problemas.