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El Bolígrafo – Liderazgo sensible y responsable

  • Raúl Iturralde

El Foro Económico Mundial, creado en 1971, es un organismo que reúne anualmente a lo más representativo de personajes e instituciones en el orden de la economía, la política y la ciencia. Del 17 al 20 de enero de este año, en Davos, Suiza, se llevó a cabo el evento bajo el lema de “Liderazgo sensible y responsable”. Klaus Schwab, creador del Foro, señaló que seleccionó este tema por ser de una actualidad que requiere reflexión y puesta en marcha de acciones para cuidar las bases económicas y sociales del orden global.

Muchos podrán creer que la elección del tema es una alusión directa a Donald Trump y su intento por imponer un liderazgo rígido e insensible, lo cual hubiera sido muy acertado; pero no es así, los expositores del Foro coincidieron en que es un llamado a todos los gobiernos del mundo para que establezcan una relación virtuosa entre la tecnología y las decisiones en cuestiones de política pública. En una entrevista previa a los días del Foro, Schwab señaló: “se está quedando atrás la habilidad de los gobiernos para enfrentarse a la tecnología… en Silicon Valley todo lo que no está prohibido está permitido, mientras que en Europa, todo lo que no está explícitamente permitido está prohibido”. Es una afirmación que remite a pensar en los equilibrios que se deben garantizar frente al avance tecnológico.

En el Foro se presentaron las diez tecnologías emergentes que marcan la tendencia tecnológica de los próximos años. Algunas de ellas están orientadas a resolver el gran problema que significa el uso de energías no renovables. Actualmente los esfuerzos de los científicos se centran en lo que se llama el almacenamiento de energía en escalas de red, mejorando y potenciando la creación de energías renovables; también están los llamados materiales 2D que permitirán aprovechar la energía solar de una forma más efectiva, o las llamadas células solares de Perovskita, que implican una fuente de energía limpia y más eficiente.

En el campo de la búsqueda de soluciones a la salud humana, destaca la tecnología conocida como el internet de las nanocosas, son sensores que pueden circular a través de los cuerpos vivos o mezclarse con las cosas, lo cual implica múltiples usos de investigación médica, también tiene aplicaciones para el cuidado del medio ambiente. Por otra parte está la optogenética, utilizada por las neurociencias para activar y desactivar neuronas de manera selectiva, con aplicaciones directas en el tratamiento de los trastornos mentales, la epilepsia y el mal de Parkinson; otra tecnología que destaca son la creación de órganos humanos en chips, lo cual ayudará a un mejor desarrollo de fármacos más efectivos.

El tercer grupo de tecnologías que están marcando tendencia, se relaciona con el cambio climático y la biodiversidad. Sobresale la ingeniería metabólica de sistemas, es una economía de base biológica, donde los microorganismos que pueden utilizarse en forma segura y sin conflictos bioéticos, se utilizan como “biofábricas” para producir materiales sostenibles y productos químicos para beneficio de la biodiversidad y el medio ambiente.

Un último grupo de estas tecnologías se orienta a sectores como la industria automotriz (el vehículo autónomo), igualmente está el ecosistema abierto de inteligencia artificial, mediante el cual los robots interpretan el habla, los textos, el comportamiento financiero de organizaciones o de organismos globales; asimismo encontramos lo que se denomina como la cadena de bloqueos, consistente en una base de datos descentralizada que permite un manejo eficiente y seguro de los datos.

En mi opinión, la tecnología deber ser una gran aliada de la humanidad, pero debe gestionarse de manera eficiente y bajo los criterios que el Foro estableció de ejercer un liderazgo sensible y responsable por parte de los gobiernos. Esta frase significa que los políticos deben atender dos aspectos esenciales: en primer lugar, no olvidar que en el centro de toda actividad debe estar el ser humano; en segundo lugar, los gobiernos deben confiar en sus comunidades científicas, tienen la obligación legal y moral de apoyar económicamente los proyectos de investigación, de desarrollo tecnológico y de innovación.

Esta breve reseña nos habla de las tendencias de la ciencia y de la tecnología de vanguardia que se imponen a nivel mundial, parecen cosa de un futuro muy lejano para el país; sin embargo, es posible constatar que se trabaja a la par que las grandes naciones a pesar de las grandes dificultades económicas y los errores de política pública. En México y en Querétaro contamos con una sólida y comprometida comunidad científica que merece nuestro reconocimiento y el apoyo irrestricto para el despliegue total de sus capacidades.