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El Bolígrafo – Los seres humanos y la tecnología

  • Raúl Iturralde

En días pasados el Director del Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (CIDESI), Dr. Jesús González, me compartió un documental producido y dirigido por Jean Francois Cardella, que lleva el título de “Change2” (“Cambio al cuadrado”). El video expone argumentos de interés para comprender las nuevas tendencias tecnológicas que llevan las denominaciones de “Cuarta revolución industrial”, “Industria 4.0”, o “Ciudades inteligentes”, entre otras formas de llamar a esta época de la humanidad. Es un documento interesante porque aborda tres temas relevantes y nos invita a reflexionar sobre el papel que nos corresponde jugar en este proceso.

El primero es el mensaje directo de la importancia que tiene la apropiación de las nuevas tecnologías para ser más competitivos en este mundo globalizado; en un lenguaje muy claro, nos advierte que los países y las empresas que se mantengan en la vieja idea de manejar los negocios como en años anteriores, están desfasados y su camino es hacia el fracaso. La conectividad, la digitalización, la movilidad urbana, el crecimiento económico, son los paradigmas actuales que obligan a empresas y naciones a tomar una postura agresiva frente a esta ola que todo lo envuelve y nos lleva a entender que la forma en que trabajamos en nada se parece al pasado inmediato; y porque frente a los desarrollos tecnológicos se requieren capacidades y habilidades total y absolutamente diferentes a las que hemos venido cultivando a lo largo de la historia de la humanidad, como dicen en el documental: la ciencia ficción se ha convertido en la ciencia de hecho.

El segundo tema alude a la pregunta “¿Estás manejando el cambio, o el cambio te está manejando a ti?”. Hoy los cambios son vertiginosos, radicales, disruptivos; los cambios son exponenciales. Con el internet de las cosas, la computación cuántica, la inteligencia artificial, los big data, vemos que de una manera veloz, coches, ciudades, puertos, granjas, personas, negocios, empleos, están atrapados en la perspectiva de la conectividad; el riesgo de todo esto es que la tecnología nos consuma, que nos convirtamos en parte de ella, y bajo esta premisa adquiere mucha importancia el mensaje del documental: “cualquier cosa que no pueda ser digitalizada o automatizada, será extremadamente valiosa”, y de manera contundente afirman que las máquinas son muy buenas para la simulación pero no son seres humanos. De aquí desprendo el tercer tema esencial que comparto con ustedes.

Para el director del documental, la clave de un desarrollo sustentable, radica en que los seres humanos seamos quienes dirijamos el proceso de la cuarta revolución industrial y no las máquinas. Lo que no puede ser automatizado ni digitalizado son los rasgos verdaderamente humanos, tales como la inteligencia, la creatividad, la intuición, la imaginación, la ética; conservarlos y potenciarlos es lo que permite a la humanidad crear el valor verdadero y duradero. Para ello, el ser humano tiene que aprender a construir auténticos ecosistemas y no sistemas individuales.

En mi opinión, este es el gran desafío que enfrentamos, tenemos que poner lo mejor de nosotros mismos para construir un futuro basado en los principios humanistas y de compromiso social. Aprovechemos que los robots, cada vez más inteligentes, y el software, cada vez más desarrollado, están realizando gran parte de nuestro trabajo para dirigir nuestra energía en aquellos aspectos que nos permitirán seguir siendo humanos en un mundo cada vez más tecnologizado.