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El Bolígrafo – Nuevo ciclo electoral en México

  • Raúl Iturralde

En este año de 2017 presenciaremos cuatro procesos electorales; en el Estado de México, Nayarit y Coahuila, se elige Gobernador y en Veracruz la contienda será por las presidencias municipales. En la cultura política mexicana, estos procesos representan el ejercicio previo a la elección para Presidente de la República, anunciada para 2018. Es un acontecimiento que encierra múltiples significados, en un sentido implica la coyuntura ideal para “medir fuerzas” entre los partidos políticos, en otro sentido significa el momento en el que el presidente en funciones termina de perder el control y la autoridad sobre sus correligionarios de partido, pues estos empiezan a mostrar sus preferencias por los pre candidatos y consolidan la imagen solitaria del Presidente.

Pero también es significativo este año porque se da la situación de que se elige gobernador en el estado con el mayor número de votantes, con un peso político incuestionable y donde no se ha dado todavía la alternancia en el poder, me refiero al Estado de México, actualmente gobernado por el PRI, con Eruviel Ávila al frente. En este estado, el PRI ha demostrado todo el tiempo su fuerza y es uno de los baluartes que con cada triunfo le permite ser un serio aspirante para ganar la elección mayor.

En 2015 hubo elecciones intermedias y los resultados favorecieron ampliamente al PRI, se quedó con un poco más del 60% de los ayuntamientos, seguido de lejos por el PAN y el PRD con el 16% y 15% respectivamente. Sin embargo, en esta ocasión, pareciera que las cosas no están muy claras respecto a quien podría ser el triunfador en el mes de junio.

En primer lugar por el creciente descontento de la población debido a la actuación de los gobernantes mexiquenses, uno en la Presidencia de la República y otro desde la Casa de Gobierno de Toluca. En segundo lugar porque se viene produciendo una reconfiguración en el orden de las preferencias de los votantes, con el PRD a la baja, Morena al alza y Acción Nacional manteniendo sus expectativas. En tercer lugar porque, en esta ocasión se observa a una ciudadanía menos dispuesta a regalar el voto, las encuestas preelectorales para identificar la intención del voto, muestran una tendencia a esperar, primero quieren conocer la oferta política y posteriormente decidir el voto.

Por lo pronto el calendario electoral está en marcha, el 3 de marzo se cerraron las precampañas, el 29 de marzo se registran los candidatos, el 3 de abril arrancan las campañas, para cerrar el 4 de junio con las jornada electoral, fecha en la que conoceremos quien será el gobernante del Edomex y nos mostrará un posible escenario para 2018. A partir de ahora empezaremos a conocer las estrategias para convencer a la ciudadanía, ya veremos si las viejas prácticas políticas se siguen imponiendo o si los vientos de la renovación y la democracia empiezan a marcar nuevos derroteros en la política mexicana.

Alfredo del Mazo por el PRI, Josefina Vásquez Mota, del PAN, Delfina Gómez de Morena y el PRD que aún está por definir a su candidato, son los partidos más fuertes en la contienda. Los demás partidos seguirán siendo acompañantes y aliancistas para tratar de conservar su registro.

En mi opinión, este proceso no puede dejarse solamente en manos de los partidos políticos, la ciudadanía debería establecer lineamientos claros respecto a lo que esperan de los próximos gobernantes para evitar desilusiones posteriores. Una premisa básica es evitar que siga ocurriendo lo que Ikram Antaki menciona en su “Manual del Ciudadano Contemporáneo”: cuando elegimos a un gobernante, éste se convierte en un monarca republicano, constituyéndose en uno de los más grandes obstáculos al desarrollo de la democracia.