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El Bolígrafo – Presupuesto de Egresos para 2017

  • Raúl Iturralde

Finalmente, después de dos meses y fracción de amplios debates, el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó el presupuesto de egresos para el año 2017. Cuatro billones 888 mil 892.5 millones de pesos es el total, alrededor de 50 mil millones de pesos más que el originalmente proyectado por la Secretaría de Hacienda. Ajustes más, ajustes menos, pero se mantuvo el criterio esencial de alcanzar el superávit primario para, de esta manera, contar con recursos para pagar intereses y evitar mayores endeudamientos. Es un presupuesto austero cuyas bases que lo sustentan penden de un hilo: un tipo de cambio que actualmente está rebasado y un precio del petróleo sujeto a los vaivenes del mercado.

Es un presupuesto que castiga a sectores prioritarios en términos del desarrollo económico y en la búsqueda de disminuir los grandes rezagos sociales. Y si bien se hicieron algunas reasignaciones en favor de educación, desarrollo social, campo, justicia, combate a la corrupción e infraestructura, por un total de 67.7 mil millones de pesos, la realidad es que son insuficientes para resolver los grandes problemas que tenemos como país. Citaré solamente los recortes que inciden negativamente en la educación y en la infraestructura.

La educación sufre recorte de 35.3 mil millones de pesos, equivalente al 12% menos que lo autorizado el año pasado. Evidentemente el daño es en todos los niveles educativos y será en detrimento de la cobertura y la calidad educativa. En este aspecto, lo que se puede esperar es que los gobiernos estatales asuman un compromiso mayor para evitar que el deterioro no sea tan profundo. Aquí vale la pena mencionar el esfuerzo del Gobernador del estado de Querétaro por allegar recursos adicionales tanto a la educación básica como a la educación media superior y superior.

Muy ligado al sector educativo está la inversión en ciencia y tecnología. Es sabido que México es el país dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que menos invierte en ciencia y tecnología; el gobierno federal había establecido la meta de destinar el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) a este sector. Se había iniciado con incrementos significativos en los años 2013, 2014 y 2015; sin embargo, el presupuesto para 2017 establece gasto federal de 70.5 mil millones de pesos, cifra menor en 9.3% respecto de los 76 mil millones que se aprobaron en 2016. El CONACYT ha anunciado la implementación de vías alternas para financiar la investigación y orienta sus esfuerzos para lograr que tanto el sector privado como los gobiernos estatales incrementen los recursos para potenciar el desarrollo científico, tecnológico y la innovación en el país.

Otro sector estratégico que sufrió grandes recortes es el que está vinculado a todo lo relacionado con la infraestructura material para que el país sea más competitivo y logre atraer más inversión extranjera, las inversiones destinadas a caminos, puentes, carreteras, aeropuertos están severamente disminuidas. La Secretaría de Comunicaciones administrará 20 mil 590 millones de pesos menos que el año pasado, recorte del 20%. Esta fue una de las decisiones más cuestionadas durante el debate sobre el presupuesto porque con esta medida se pone en cuestión las opciones para crear las mejores condiciones posibles para la creación de empresas y el crecimiento de los empleos de calidad.

En mi opinión, el acuerdo alcanzado a nivel de la Cámara de Diputados sobre el presupuesto de egresos 2017 será una prueba de fuego para el Gobierno Federal, específicamente para la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, quienes tienen la obligación de contener la extrema volatilidad de la moneda, controlar la inflación y la tasa de interés. El reto es fuerte si consideramos las condiciones económicas y que el próximo Presidente de los Estados Unidos se ha manifestado por la revisión del Tratado de Libre Comercio, por evitar que las empresas estadounidenses inviertan en México y porque afirma que expulsará a más de dos millones de indocumentados mexicanos.