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El Bolígrafo – Salarios y TLC

  • Raúl Iturralde

Con poco más de 100 días en la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump reactiva el debate sobre el rumbo que tomarán las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Canadá y su país. Trump insiste en que ambos países se han aprovechado del suyo y reitera su amenaza de salirse del TLC si no se modifican las condiciones actuales. Como lo ha venido haciendo, no es claro respecto a lo que piensa modificar ni ofrece razones respecto a las supuestas acciones de abuso de Canadá y de México

En este terreno, resultan muy interesantes las declaraciones del senador Bernie Sanders de los EEUU en el sentido de que si consideraban una ventaja de México dentro del TLC los bajos salarios de sus trabajadores, sería una buena medida dentro de la renegociación exigir a México incrementar los salarios, pues colocaría en un nivel más sano la competencia por los mercados laborales. No podemos dejar de lado el hecho de que el salario de un trabajador norteamericano es, en promedio, 30 veces mayor que el salario que perciben los trabajadores mexicanos, pues en EEUU se paga por una hora de trabajo el equivalente a 15 dólares, mientras que en México es de 50 centavos de dólar por hora.

Esto trae a nuestra memoria cuando China comenzó a participar en el comercio mundial con una estrategia de precios muy bajos aunque con muchos cuestionamientos sobre la calidad de sus productos, se comentaba siempre que China podía ofrecer esos precios debido a que pagaba a sus trabajadores con un plato de arroz. Posteriormente, China inició una política de nivelación salarial y viene incrementando el salario desde 2014; el resultado de esa política es un incremento sostenido de la productividad y en la mejora de la calidad de los productos, cuestión que los ha convertido en la principal fuerza emergente de los últimos 25 años.

Independientemente de que esto fuera exigido a México por parte de los EEUU dentro del TLC, sería una medida de política económica altamente beneficiosa para la clase trabajadora como para la economía en su conjunto. Por el lado de los trabajadores aumentaría su poder adquisitivo, se incrementaría la productividad laboral y estarían más motivados para ofrecer una mayor calidad a la hora de trabajar. En lo que corresponde a la economía mexicana, en el corto plazo habría un fortalecimiento del mercado interno y a mediano plazo nos llevaría a disminuir la dependencia que tenemos de nuestros socios comerciales y a diversificar los sectores productivos.

En mi opinión, la controvertida apertura de la discusión sobre los términos del Tratado de Libre Comercio es una buena oportunidad para mejorar nuestra posición en la economía mundial, pues estamos en condiciones de atraer sectores industriales de alta complejidad provenientes de diferentes partes del mundo. Estaríamos, también, en la posibilidad de recambiar las condiciones productivas de la economía y deberíamos ampliar la capacidad de desarrollar la ciencia, la tecnología y la innovación para que sus beneficios lleguen lo más pronto posible a toda la ciudanía para mejorar su calidad de vida.

Ahora bien, lograrlo no es tarea sencilla pero sería una buena señal que el Gobierno Federal mostrara una actitud más firme y definiera los puntos que interesan defender y los temas que se deben abrir para que la negociación no se convierta en un juego de suma cero, es decir, hay que ser firmes para evitar que EEUU se quede con todo el pastel. El Senador Sanders ya puso el ejemplo.