imagotipo

El fin autoimpuesto de la hegemonía anglosajona

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Tomo las palabras de José Ignacio Torreblanca (El País) para secundar la idea de la semana histórica que estamos por concluir donde se inaugura el momento donde Estados Unidos da paso al desmantelamiento del orden internacional que con tanto fervor construyó y defendió a partir de 1945.

La toma de posesión de Donald Trump coincide en el tiempo con la determinación de la primera ministra británica Teresa May de iniciar el proceso de retirada total de la Unión Europea conocido como el Brexit duro.

Ambos procesos han sido autoimpuestos. Fueron los propios ciudadanos británicos y estadounidenses los que decidieron para los primeros abandonar la Unión Europea y los segundos dejar de encabezar los esfuerzos multilaterales en diferentes materias desde el comercio internacional hasta el combate al cambio climático. Mientras que en un mundo al revés, Xi Jinping presidente de China, inauguraba el Foro Económico Mundial de Davos con una defensa de la globalización y el libre mercado.

Nos encontramos ante una recesión geopolítica en la que Washington y Londres han decidido renunciar voluntariamente a doscientos años de dominio económico, político y militar. Ahora, estos países adoptan el rumbo aislacionista en el contexto político y proteccionista en lo económico.

No obstante, este fin autoimpuesto del liderazgo global no obedece a la incapacidad económica o militar para hacerlo. Ambos países han superado ya la crisis de 2008 y sus ciudadanos viven en mejores condiciones que la mayoría de las personas en el mundo.

Siguiendo con las ideas de Torreblanca resulta sorprende que estos países dinámicos y exitosos vengan a tirar la toalla de la globalización, lo que considera una enorme anomalía histórica.

Sin embargo la historia nos muestra un antecedente interesante del suicidio de un imperio: China. Tras un imponente despliegue marítimo entre 1405 y 1433, donde el almirante Zheng He recorrió los mares de Asia y África Oriental; la muerte del emperador Yongle llevó a los chinos a un proceso de aislamiento poco explicable ocasionando que China perdiera lo que hubiera sido un liderazgo mundial con el posterior descubrimiento del continente americano. Desde entonces, Occidente ocupó el liderazgo mundial, primero el Reino Unido y tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos. Por eso resulta de mucho interés para los historiadores los sucesos que tuvieron lugar esta semana.

Guste o no; la influencia del mundo anglosajón es innegable. Dos instituciones, coincido con Torreblanca, dan muestra de ello: la democracia representativa y la economía de mercado. Británicos y americanos, después de aportar a muchos de los más importantes filósofos políticos desde John Locke hasta John Rawls, nos ofrece hoy como oferta política a Nigel Farange y Donald Trump.

Las predicciones del ex líder del UKIP son para estar pendientes: la victoria de los partidarios del Brexit en el referéndum celebrado el pasado mes de junio no era sino un ensayo a escala europea de lo que habría de acontecer globalmente cuando Trump fuera elegido para la presidencia de Estados Unidos.

¿Comienza el inicio del fin de la hegemonía anglosajona? Will see

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)