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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. TORMENTAS EN EL HORIZONTE. Prácticamente estamos concluyendo un turbulento 2016 y en el horizonte se vislumbra un aún más difícil 2017. El inesperado, cuando menos en México, triunfo del republicano Donald Trump vino a cimbrar la estructura de la relación bilateral con nuestro vecino y socio más importante. Las declaraciones y designaciones del presidente electo muestran que más allá del discurso, la posición del gobierno norteamericano cambiará drásticamente en temas sensibles para nuestro país, como son migración, comercio y seguridad. En este contexto, el gobierno mexicano deberá ser cauteloso, prudente y asertivo, y tener como objetivo no sólo someterse sino orientar e incidir en la que será la nueva agenda binacional. En principio, se avizora la “revisión” de algunos capítulos del TLCAN, mayor recurrencia a la imposición de las denominadas barreras no arancelarias a productos mexicanos, amenazas y chantajes a las trasnacionales que cambien sus líneas de producción a México y, sin duda, una más fría comunicación entre ambos gobiernos. En los temas migratorios, comenzando con la insensatez del muro, la creciente participación de la minoría latina y la solidaridad que han mostrado con ella distintos actores de la política norteamericana, hacen pensar en una real matización, por evidente conveniencia política, de las posturas de Trump. Vamos a ver si esto es así o sólo nos mueve el anhelo de que así sea.

SEGUNDO ACTO. VENGANZA POLÍTICA. Este 2016 también será recordado como el año en el que se destapó oficialmente el secreto a voces de la escandalosa corrupción que prevalece en nuestro país. Las cifras, esquemas, redes y complicidades que día con día se hacen públicas son asquerosamente insultantes, máxime para la sociedad de un país con los niveles de pobreza y marginación que lamentablemente vivimos en México. Las grandes preguntas son: ¿cómo permitimos que esto creciera a esos niveles? ¿Cuándo y quiénes decidieron que un gobernador era un intocable dictador sexenal dotado de total inmunidad patrimonial para disponer y/o comprometer los recursos públicos? ¿De algo sirve el tsunami de normas e instituciones de fiscalización y control que se han creado en las últimas décadas? Y la respuesta a esta última interrogante es perversa. Porque sirven cuando se aplican y ejecutan en contra de personajes de anteriores administraciones, siendo estériles contra aquellos de la administración en turno. En otras palabras, si bien con razón en la mayoría de los casos, la corrupción se combate con dosis de venganza política, lo que viene a enturbiar aún más su ineficacia como medida de prevención de los abusos con los dineros públicos.

TERCER ACTO. BONOS. Y por si fuera poco, los legisladores federales se recetan unos bonos de fin de año que, en algunos casos, serán de hasta el 30 por ciento de su dieta anual. Y otros parlamentarios que critican el regalito, simplemente lo esconden. ¿Quién estará peor? Otra vez vemos con vergüenza que quienes debieran ser ejemplos de legalidad y mesura republicana, se conducen con displicencia política, por llamarle de algún modo. Se queda pendiente el nombramiento del Fiscal Anticorrupción por falta de acuerdos políticos, esto es, nuevamente veremos llegar a un personaje maniatado por los compromisos, quien difícilmente datará de funcionalidad al nuevo engendro institucional.

TRAS BAMBALINAS. GUACAMOLE. El #RetoGuacamole que lanzó el secretario de Agricultura a sus colegas de Turismo, Relaciones Exteriores y Salud, para ver quién prepara mejor el mexicanismo platillo, ha causado revuelo mediático y división en los tendidos políticos. Hay quienes ven con buenos ojos el lance “light” del queretano, mientras que otros levantan las cejas porque frente a los momentos complicados para el agro mexicano que se avecinan, la estrategia más visible es… hacer guacamole. ¿Usted qué opina?

Notario Público 19 de Querétaro.

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