imagotipo

El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. LA CRISIS DE LAS DES. Todos los partidos políticos están en crisis. Habrá quien argumente que no es el caso de MORENA, aunque en la praxis más que un instituto partidario este movimiento ha sido desde su concepción la plataforma política para la tercera candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. En todos los demás es la crisis de las des. Los ciudadanos acusan desinterés, desencanto, decepción y desconfianza. Simple y sencillamente no les creen a los partidos políticos. Para un buen número de mexicanos la mera mención a estas organizaciones refiere corrupción, abusos, excesos, negocios, promesas y mentiras. Y si bien conocemos a hombres y mujeres valiosos en todas las fuerzas políticas, el problema es la percepción ciudadana y, sobre todo, las fundadas razones y devastadoras consecuencias de dicha apreciación. Tristemente motivos sobran. El denominado “sistema de partidos” ha sido incapaz de autogobernarse. En las últimas tres décadas no ha sabido, querido o podido generar un marco normativo que regule tanto el sano desarrollo de su vida interna como el debido ejercicio de sus atribuciones y cumplimiento de sus obligaciones como entes con una relevante función político-social. No logró construir criterios que fomentaran la participación de los más calificados, promovieran las buenas prácticas políticas y, en la medida de lo posible, evitaran los excesos. Actualmente, la sociedad mexicana urge de servidores públicos, partidos y políticos, el compromiso, respeto y seriedad que jamás se debieron haber extraviado.

SEGUNDO ACTO. PRI LOCAL. En estas condiciones generales aterrizamos en el PRI a nivel local. Fatalmente condicionado por lo que pasa y pasará en lo nacional, el priísmo queretano recorre el inevitablemente confrontado éxodo del paraíso del poder público. En principio, las recientes controversias entre figuras tricolores son buenas noticias. Exhiben vitalidad. Luego, es innegable que todo partido que pierde el poder sufre una metamorfosis en la que se transforman, extinguen y surgen liderazgos y grupos. Y si bien nadie es dueño del partido, siempre habrá quien ejerza o trate de ejercer el control, algunas veces con éxito y otras sin él. ¿Por qué? La respuesta es sencilla. Porque puede. Porque cuenta con las posibilidades para hacerlo. Que lo haga bien o mal, como ya se dijo, es otra historia. El partido tampoco puede verse como una agencia de colocación o un premio de consolación. Nadie puede alegar derechos adquiridos o solicitar indemnizaciones políticas. La cruda realidad es que en política las derrotas diluyen méritos y derechos. Y si no nos creen, pregunten ustedes a Francisco Labastida o a Roberto Madrazo.

TERCER ACTO. ETAPAS. Así las cosas, la reconstrucción de una opción política siempre será compleja y deberá pasar por cuando menos tres etapas. La primera es el liderazgo. Si no se construyen verdaderos liderazgos nada trascenderá. El líder no es impuesto ni, mucho menos, impone. El líder predica con el ejemplo. El líder respeta y trata con dignidad a todos, especialmente a los que piensan distinto. El líder suma no resta. El líder es una llave que abre y no un candado que cierra las puertas. El líder entiende su inminente temporalidad y que puede ser útil más nunca indispensable. La segunda es la unidad. Aunque no se puede unir sin liderazgo. Buscar la unidad sin ser líder equivale a pretender volar sin alas. La unidad no es imponer mis lealtades e ideas, al contrario, la unidad comienza por escuchar y se nutre del respeto. La verdadera unidad es multiforme. La unidad se hilvana conduciéndose sin complejos y estableciendo reglas justas y claras. Y, por último, está el trabajo. Pero si no hay un líder que marque el rumbo a un grupo unido dispuesto a trabajar en equipo, cualquier esfuerzo que se haga será estéril. El trabajo debe ser digno, inteligente y suficiente.

TRAS BAMBALINAS. NO SE PUEDE SUMAR RESTANDO. Roberto Loyola es un buen priísta. No tiene más pero tampoco menos derechos que cualquier otro que desee participar. No ha lugar a bendecidos como tampoco a satanizados.

Notario Público 19 de Querétaro.

ferortiz@notaria19qro.com