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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. DESANGELADO CENTENARIO CONSTITUCIONAL. Con todo y la pretenciosidad impresa al evento en los discursos, placa conmemorativa, cápsula del tiempo, expo militar, concierto, moneda y billete, para la población en general la celebración por el centenario de la promulgación de la Constitución federal vigente resultó lejana y desangelada. Querétaro hizo su parte y como hace 100 años nuevamente cumplió. Ese no es el tema. El meollo del asunto está en lo inaccesible del acontecimiento para la gente, sea o no justificada la medida, las notables ausencias de varios gobernadores, parlamentarios y líderes de oposición, y el formato poco federalista y menos aún republicano de la ceremonia en el histórico Teatro de la República. Aunque debemos reconocer que no se dieron las mejores condiciones para estar de manteles largos. El desencuentro entre sociedad y gobierno, la crisis de la política, la forzada “despetrolización” y sus devastadores efectos en la economía nacional y la incertidumbre provocada por la política exterior norteamericana instaurada en la era Trump, ajena a la diplomacia y abiertamente agresiva a los intereses nacionales, fueron invitados no deseados en la fiesta constitucional que, sin lugar a dudas, mermaron ánimos y recursos. SEGUNDO ACTO. EJEMPLO E IDEAS. Por otro lado, el ejercicio constitucional en la Ciudad de México logró sortear las tempestades y opacó el pasado ofreciendo una ruta constitucional hacia el futuro. Lección de que si bien la historia es un tesoro, tampoco es sano vivir encadenados a ella. Sin duda el mejor homenaje constitucional fue el nacimiento del texto fundamental para la capital del país. Siempre será mejor hacer, construir, que añorar. Hace 25 años, cuando se celebró el 75º aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con ese motivo se realizaron diversas obras jurídicas. Una edición especial de la Ley Fundamental, constituciones comentadas y concordadas, ediciones en otras lenguas, en fin. En aquellos años tuvimos el enorme privilegio de colaborar en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, una institución que a invitación del Congreso de la Unión coordinó muchos de estos materiales. Los doctores Fix-Zamudio, Carpizo, Madrazo, Melgar y Soberanes, asistidos por entonces jóvenes colaboradores y becarios como Miguel Carbonell, Lorenzo Córdova, Rodrigo Gutiérrez, Jorge Volpi, Francisco de Rosenzweig, Raúl Plascencia y Juan José Ríos, entre otros, homenajearon a la Constitución con ideas y propuestas, muchas de las cuales con el tiempo terminaron formando parte de su texto.

TERCER ACTO. ES UNA CUESTIÓN DE PRINCIPIOS. En esta ocasión hubo muchas críticas al hecho de que se haya reformado en casi 700 ocasiones durante sus 100 años de vigencia, así como a su redacción poco integral y hasta heterogénea por los abismos temporales y culturales, y a la necesidad de contar con una nueva Carta Magna concisa y moderna. Vimos excelentes mesas de discusión y debate en los medios electrónicos y otros medios, como este DIARIO DE QUERÉTARO, coordinaron espléndidas publicaciones sobre la historia de nuestra Constitución. Sin embargo, poco o nulo análisis se hizo o promovió desde las esferas públicas. Y dicho desinterés, que se busca justificar por la falta de recursos, solamente muestra que nuestras autoridades carecen de recursos, y no nos referimos a los económicos, para honrar lo verdaderamente valioso de nuestra Ley Fundamental, que son los principios y valores que expresa y, tristemente, cada día se transgreden: legalidad, libertad, justicia, democracia, equidad y unidad nacional, por citar los más relevantes.

TRAS BAMBALINAS. HÁNDICAP. Si los proyectos de la derecha y el centro simple y sencillamente se sostienen en el argumento de evitar que Andrés Manuel López Obrador llegue a la presidencia de la República… ya le están dando hándicap al tabasqueño.

Notario Público 19 de Querétaro

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