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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. BOOMERANG MORAL. Para el escritor José Agustín la política mexicana era una tragicomedia. No obstante, cada día se parece más a un espectáculo cómico-mágico-musical al estilo de Beto el Boticario. La investigación contra los Duarte raya en lo ridículo. Por un lado, ¿cómo es posible que la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y otras instancias “fiscalizadoras” no detectaran el descarado hurto de miles de millones de pesos del erario público jarocho? Por otro lado, ¿de verdad la investigación se va a centrar en el “hallazgo” de la bodega con algunas despensas, útiles escolares, equipos de golf, sillas de montar, retratos y cuadernillos con mapas, cuentas y mantras motivacionales? Ante la evidencia del desfalco merece lo encontrado allí el despliegue político y mediático que se ha hecho. Independientemente de las fundadas presunciones de culpabilidad de los Duarte, ¿no debería excusarse Miguel Ángel Yunes de encabezar las pesquisas cuando es del dominio público su enemistad y rencor hacia los investigados? ¿Existe la justa venganza? En fin, uno de los problemas de México es seguir conduciéndonos con las cachuchas de los buenos y los malos. Hoy son buenos quienes pronto serán los malos y viceversa. La balanza de la justicia es más bien un balancín que cambia de lado al ritmo de la alternancia política. Cuando se queda del lado de los buenos todos los pecados pasados fueron excesos de los ahora malos que ostentaron el poder en contra de los ahora buenos, quienes no hacen cacerías de brujas sino justicia. Y el juego, tarde o temprano, será de vuelta. El punto es que en este boomerang moral nos hemos llevado entre la patas la posibilidad de construir y fortalecer instituciones sólidas que subsistan a los cada día más frecuentes vaivenes políticos. Los buenos servidores públicos – que afortunadamente los hay – quedan sometidos a los juicios de valor político-partidista de los nuevos jefes que llegan cada3 o 6 años, sin importar su capacidad, compromiso, hoja de servicio y experiencia. Se vale venir a aprender siempre que haya “lealtad”. Y la pregunta obligada es: ¿lealtad a qué carajos? La respuesta parece ser aún más dramática: a los personales caprichos del bueno mayor en turno.

SEGUNDO ACTO. ABSURDOS. Y ahí tenemos al PAN que ofrece caras nuevas y respetar los espacios políticos locales mientras impone a Josefina Vázquez Mota como candidata en el Estado de México. O al PRI que quiere mandar un mensaje de renovación ¡con José Murat Casab dirigiendo la CNOP! Es como si Televisa se refrescara programando a Chabelo. Andrés Manuel López Obrador que sigue cuestionando a las fuerzas armadas con puros rumores. El Presidente de la República que sacrificó el proyecto por el equipo tolerando errores y excesos que hoy paga con la estrepitosa caída de su imagen política y personal, misma que arrastra a su administración y al PRI, partido al que no quiso o supo respetar los espacios de emancipación que había logrado durante los dos sexenios que sobrevivió como oposición. Finalmente, la peor crisis es la de credibilidad de la sociedad en la política, la que deriva de multiplicidad de factores, varios históricos, y no hay un culpable, aunque de haberse hecho un verdadero esfuerzo por trabajar en contra de la corrupción y la impunidad, sin duda, en mucho se hubiera aportado y seguramente al Presidente no le hubiera caído toda la carga del resentimiento ciudadano como para su infortunio ha ocurrido. Pero como dicen, la culpa no es del indio…

TERCER ACTO. INFRUCTUOSAMENTE TEMÁTICOS. Según la información disponible en el “Global Health Observatory” (GHO) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en México casi el 7% de los decesos están directamente relacionados al consumo de alcohol. Lamentablemente, en dicho portal no existe información sobre las muertes por accidentes automovilísticos vinculados al consumo de alcohol en nuestro país. Esto hace pensar que no se cuenta con información fidedigna al respecto. Lo que es un pésimo principio, ya que el primer paso para resolver o mitigar un problema es reconocerlo y apreciarlo en su justa dimensión. Sin embargo, no es sino hasta que llega de la mano de alguna tragedia que autoridades y sociedad volvemos a darle importancia al asunto de la prevención de conductas de riesgo como la ingesta de bebidas alcohólicas por menores de edad, el consumo inmoderado a cualquier edad y el conducir alcoholizados. Hoy otra tragedia vuelve a poner el tema en la palestra queretana y, nuevamente, todos coincidimos en lo que probablemente no haremos. Somos infructuosamente temáticos.

TRAS BAMBALINAS. HUMILDE IMPUNIDAD. El colmo es querer sacarle raja política al abuso. Hacer un show mediático para “ofrecer disculpas” a las indígenas injustamente acusadas, procesadas, sentenciadas y encerradas casi 4 años por el supuesto secuestro de agentes federales es un absurdo en el despropósito. Y, por cierto, si resultaron inocentes y fueron inculpadas por las declaraciones de los afi´s supuestamente privados de su libertad, ¿no procedería el procesamiento de dichos sujetos por falsedad en sus declaraciones ante autoridades judiciales? Pero bueno, mejor las disculpas que la legalidad, digamos que estamos ante un nuevo tipo de impunidad light que podría calificarse como humilde impunidad. Eso sí, la nota del Procurador buena onda con Teresa y Jacinta pegó bien en medios y redes, ¿no?

Notario Público 19 de Querétaro.

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