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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. ¡EUREKA! Algunos analistas señalan que los asesores presidenciales comienzan a transmitirle a su jefe la idea de la conveniencia de dejar al PRI elegir a su candidato democráticamente. ¡Eureka! Han descubierto el agua tibia y el hilo negro. Solo tuvieron que transcurrir 5 años y una profunda crisis de liderazgo para que una administración que ha tratado a su partido con cavernario desdén, se percatara de su error y hoy quiera rectificar. Como aquí lo hemos dicho, algo había ganado el PRI en 12 años como oposición federal. En algunos departamentos de su vida institucional se había logrado conducir como un verdadero partido político. Sin embargo, esos avances se tiraron a la basura al instaurarse el modelo “Atlacomulco” a la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia. El titular del Ejecutivo siempre estuvo convencido que había sido él quien había regresado la presidencia al PRI, y no el PRI con su estructura y mística el que le había dado la plataforma para llegar a Los Pinos, como realmente fue. Ese desprecio al valor político del partido se tradujo en indiferencia hacia las cosas del PRI. Se creyó ilusamente que la popularidad daría para pacto, reformas, gobierno y continuidad. Pues nos quedamos en la primera porque las segundas si bien se cocinaron, para la mayoría de la población no llegaron a su mesa. De gobernabilidad y continuidad mejor ni hablamos. El descontento al interior del PRI por la forma en la que se ha maniobrado al partido no es cosa menor. Enrique Ochoa está haciendo un gran esfuerzo por dignificar al PRI, pero cuando avanza, como si a alguien eso no gustara, vienen decisiones de gobierno cuando menos políticamente inoportunas y, en ocasiones, inexplicables. Y el líder nacional tiene que hacer malabares con la defensa de una administración que se auto sabotea y su tarea como dirigente.

SEGUNDO ACTO. ES POR EL CARRIL DEL PARLAMENTARISMO. Las recientes elecciones en Holanda nos dejan lecciones interesantes. Hubo una asistencia a las urnas del 82%. Participaron 28 partidos políticos, de los cuales solamente 15 alcanzaron representación parlamentaria. El partido del primer ministro Mark Rutte obtuvo 33 de los 150 escaños, esto es el 22%. Luego los ecologistas y antieuropeístas empatan con 19 escaños, 13%. Los socialdemócratas sufren la peor caída de su historia y bajan de 38 a 10 escaños, solo el 7%. Lo interesante es que para mantener el gobierno el partido del primer ministro Rutte, no obstante ser el mayoritario, debe lograr forzosamente una coalición con los ecologistas, antieuropeístas y socialdemócratas, para alcanzar el 55%. El reto mayúsculo es alcanzar la alianza con la extrema derecha representada por los antieuropeístas. Pero finalmente de eso depende conservar el gobierno. Así las cosas, vemos que una realidad social muy diversa y notoriamente fragmentada políticamente hablando, pulverizada digamos, encuentra un mecanismo para la legitimación a través de la fórmula parlamentarista. Y nosotros aquí celebrando el centenario de nuestro pesado, arcaico y casi estéril presidencialismo, en lugar de rebasar por el carril del parlamentarismo.     

TERCER ACTO. LAS DERROTAS EMANCIPAN. En política es común atribuir los actos de unos a otros. Ya sea por haber sido colaboradores o aliados políticos, en ocasiones las facturas derivadas de las acciones u omisiones de una persona se endosan a otra. En este sentido, y no obstante su reciente participación como ponente en un evento partidista, lo que muestra su disposición a aportar al proyecto tricolor allende las personalidades, se señala a Roberto Loyola como artífice del juicio de naturaleza electoral promovido por Eric Osornio en contra de la convocatoria para la renovación de la dirigencia tricolor en Querétaro. En principio, es pública la confrontación entre Eric y el dirigente Juan José Ruíz. Conflicto personal que en sí mismo ya daría razón al juicio. Y si bien Eric ha sido colaborador y aliado de Roberto, no es su empleado y menos aún su marioneta. Es un político con suficiente exposición y experiencia capaz de tomar sus propias decisiones y asumir las consecuencias de sus actos, quien además, a estas alturas y como están las cosas, ya no necesita venderle su alma a nadie. Señalar a Roberto de lo que hace o dejar de hacer Eric equivaldría a culpar a Pepe Calzada de los desencuentros de Juan José. Las derrotas emancipan. Quedan las lealtades pero no forzosamente implican sumisiones.

TRAS BAMBALINAS. ESGRIMA. Se duele la Asociación de Esgrima de Querétaro de recurrentes abusos por parte de la federación nacional de dicha disciplina. Se les sugiere acudir a la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD). Según lo dispuesto en los artículos 78 y 79 de la Ley General de Cultura Física y Deporte, “… es un órgano desconcentrado de la SEP cuyo objeto es resolver… las controversias de naturaleza jurídica deportiva que se susciten o puedan suscitarse entre deportistas, entrenadores, directivos, autoridades, entidades u organismos deportivos…”, procediendo el recurso de apelación que se tramita ante la CAAD “… en contra de actos, omisiones, decisiones, acuerdos o resoluciones emitidos por las autoridades, entidades u organismos deportivos, que afecten los derechos deportivos…”.

Notario Público 19 de Querétaro.

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