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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. ¿MÁRTIR O VILLANO? La elección en el Estado de México está resultando un tentempié del banquetazo que será la elección federal del año que viene. En principio, y como ya es costumbre desde hace casi dos décadas, el tono de las campañas es la guerra sucia. Los esfuerzos se dirigen prioritariamente a denostar al contrario. Las campañas negras se han instaurado más que como mecanismo de promoción, como medios para el descredito del contrincante. La gran incógnita es su efectividad. En no pocas ocasiones las constantes descalificaciones en contra de un candidato han traído el resultado opuesto. Por un lado, le han dado una promoción que difícilmente hubiera logrado de no haber sido objeto de una permanente presencia mediática derivada de los ataques diarios patrocinados, en el más amplio sentido del término, por los enemigos políticos; y, por el otro lado, tanta critica termina por vacunar al personaje, generándole más que desprecio un montón de simpatías ciudadanas, llegando a convertirlo en víctima e, incluso, en mártir de la democracia. Pues en estas movedizas arenas se deslizan las estrategias del PRI y del PAN en contra de Delfina Gómez, candidata de MORENA al gobierno mexiquense. ¿Qué va a pasar finalmente? Esto solo lo sabremos el día de la elección. Y con relación a los encuentros o debates entre los candidatos, vemos una mayor apertura en los formatos, lo que los ha vuelto más atractivos. Parece que estamos superando esos años en los que debatir con equidad era sinónimo de ejercicios estrictamente sometidos a un paradigma de aburrido acartonamiento que impedía apreciar las habilidades, cuando menos para la diatriba, de los candidatos. Hoy hay mayor agilidad, aunque el elemento común siguen siendo los reproches y los ataques. Y esto es así quizá porque son los productos que los espectadores consumimos.

SEGUNDO ACTO. GOBERNA-TRANZAS. En las últimas semanas mucho se ha escrito y se ha comentado en medios electrónicos con relación a esa tristemente emblemática fotografía de una veintena de gobernadores tomada al iniciar el segundo tercio de esta administración, de los cuales hoy la mayoría se encuentran bajo procedimientos judiciales por presuntos – seamos ingenuamente generosos – actos de corrupción. Se le llama ya la fotografía de la De-generación de Gobernadores. ¿Cómo llegamos a este punto? Esa es una pregunta que amerita un sesudo y profundo estudio. El reto es cómo vamos a salir de allí. Qué se va a hacer jurídica y políticamente para prevenir en lo posible la asquerosa corrupción de los virreyes estatales y, ante la imposibilidad de erradicarla totalmente, dada la omnipresente ambición humana que no distingue credos políticos, detectarla oportunamente y sancionarla ejemplarmente.

TERCER ACTO. DESGASTE. El problema es nuestra incapacidad para reconocer que paralelamente a la lamentable presencia de esa camada de pillos, está también el evidente desgaste tanto de nuestro sistema como de nuestro régimen, en otras palabras, que los sistemas federalista y republicano – ojo, tal y como los tenemos organizados – y el presidencialismo como régimen político, ya están agotados, ya dieron de sí, ya cumplieron con su misión histórica. Y no se trata de poner a estas instituciones en el banquillo de los acusados para resolver si son buenos o malos, sino de efectuar una honesta reflexión sobre si son lo que necesitamos como plataformas para contar con una sociedad participativa y gobiernos eficientes que contribuyan a un pacífico y estable desarrollo nacional, comprendiendo la composición pluricultural, eminentemente diversa, de nuestra sociedad, así como el creciente pluralismo político que ha atomizado las preferencias políticas.

TRAS BAMBALINAS. PAGO DE FAVORES. Las dificultades parlamentarias para la designación del fiscal anticorrupción muestran la crisis del sistema de cuotas que, lamentablemente, se instauró en nuestro Legislativo como mecanismo de trueque o mercadeo de posiciones entre los grupos parlamentarios. En lugar de haberse generado una tradición de valoración de perfiles y designación por capacidades, se institucionalizó desde el propio parlamento al amiguismo y al pago de favores como criterios de selección para los cargos dizque “ciudadanos”. ¡Somos únicos e irrepetibles!

Notario Público 19 de Querétaro.

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