imagotipo

El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. EFICACIA PARLAMENTARIA. La función legislativa es cada día más complicada. Y, concomitantemente, complejo también es valorar el desempeño del Legislativo. ¿Cómo medir entonces la eficacia de un órgano legislativo? En los últimos años académicos, comunicadores y representantes sociales han buscado, con poco éxito por cierto, una fórmula para valorar el desempeño de los parlamentarios mexicanos. En los últimos años investigadores del Centro de Investigación y Docencia Económicas, A.C. (CIDE) y del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM han desarrollado programas de monitoreo y evaluación de la tarea parlamentaria. También algunos organismos empresariales como la COPARMEX y el IMCO han hecho lo propio y se han animado incluso a señalar a los peores y mejores legisladores. La mayoría de estos sistemas utilizan como base las mismas variables: asistencia, participación en tribuna, cargos en las comisiones dictaminadoras y, sobre todo, número de iniciativas y puntos de acuerdo presentados por el diputado o senador. Sin duda, algunos de estos elementos de calificación resultan incuestionables, tal es el caso de las asistencia, evidentemente no puede haber un buen legislador que no vaya a las sesiones de Pleno y de sus comisiones; pero hay otros factores como el número de iniciativas presentadas o bien el sentido de su voto que resultan a todas luces fuera de lugar.

SEGUNDO ACTO. DIARREA LEGISLATIVA. A partir de que se popularizaron las evaluaciones ciudadanas a los parlamentarios, se desató una epidemia de “diarrea legislativa”. Los representantes populares comenzaron a proponer reformas legales con el único ánimo de no ser de los “reprobados”. Ciertamente un buen porcentaje de estas “reformas” sirve para nada y para lo mismo. Sin embargo, el promotor presume con orgullo su “porcentaje de bateo” en su informe anual, así como en eventos sociales y familiares. El problema es que toda esa basura ha venido atascando el de por sí comprimido embudo legislativo, atorando iniciativas importantes que se pierden en ese maremágnum de propuestas. Por otro lado, la valoración del sentido de los votos es un elemento casi fascista que solo exhibe la soberbia e ignorancia de los que creen que todos debemos pensar y actuar como sus subjetivísimos intereses dictan. En nuestra opinión, la prueba de la eficacia con relación al trabajo parlamentario dista mucho de ser susceptible de medirse con criterios cuantitativos. En otras palabras, la tarea legislativa no se puede valorar en función del número de instrumentos parlamentarios que se presentan, inclusive, ni siquiera de las reformas legales que se consuman. Habría que tener una bola de cristal para ver los efectos de la aplicación de una norma a través del tiempo para poder determinar la asertividad de su promoción.

TERCER ACTO. LEGISLATURAS LOCALES. Las Legislaturas locales se cocinan aparte. Primero, no existe bicamerismo, solo hay un órgano parlamentario. Segundo, casi siempre opera con mayoría el partido gobernante. Tercero, por su dimensión la relación entre grupos parlamentarios y legisladores es más próxima, lo que si bien a veces es una ventaja, en no pocas ocasiones implica una enorme desventaja, pues los debates recurrentes terminen por profundizar las confrontaciones. Luego, el cabildeo de los gobiernos estatales y municipales es permanente e intenso. El volumen de los asuntos permite que se dé seguimiento mediático a cada uno de ellos, con el desgaste que ello implica. En fin, pareciera menos pero los Congresos de los Estados terminan por ser más agotadores  que las cámaras federales sin el ingreso y reflectores de éstas.

TRAS BAMBALINAS. TOÑO RANGEL. Quien está cumpliendo a cabalidad con su papel de coordinador parlamentario es el Diputado Antonio Rangel. El líder de la mayoría panista en el Congreso del Estado no acapara los reflectores legislativos, aparece cuando amerita y deja libres los demás espacios a sus compañeros de bancada. Ha establecido buenos puentes de comunicación y entendimiento con sus pares de las demás fuerzas políticas, quienes le tienen confianza, que valga decir es el valor más apreciado en la política parlamentaria. Además, ha sacado todo los temas indispensables para el proyecto de gobierno de Francisco Domínguez, algunos ciertamente complejos como el recientemente aprobado sistema estatal anticorrupción. Y más allá de posiciones y filiaciones, esto es bueno para Querétaro, ya que a todos conviene una Legislatura operativa y eficaz.

 Notario Público 19 de Querétaro.

ferortiz@notaria19qro.com