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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. PARTIDOS POLÍTICOS: DEBEN RECUPERAR LA VOCACIÓN PÚBLICA. No obstante su creciente descrédito, atribuible a quienes han pervertido su esencia, toda nación se construye a través de la política como ejercicio público y privado de acciones encaminadas hacia los valores colectivos superiores. Y, también sin menoscabo de su pésima reputación, en dicha edificación del porvenir general, los partidos políticos tienen una obligación irrenunciable: transformarse en instancias ciudadanas capaces de impulsar con su peso político las ideas y exigencias sociales. Los institutos políticos deben ser eficientes interlocutores entre la sociedad y el poder público, capaces de actuar como fieles conductos para expresar los reclamos y aspiraciones comunitarias. Sin embargo y en forma por demás lamentable, muy pocas veces los partidos políticos rebasan el campo de sus conveniencias, de su afán por alcanzar y mantener el poder; generalmente, la representación de los propósitos sociales pasa a segundo o último término, y es esa falta de vocación pública la que obstruye el verdadero avance democrático.

SEGUNDO ACTO. INSTINTO DE CONSERVACIÓN. Por si quienes conducen los destinos de los partidos no se han dado cuenta, y en ocasiones así pareciera, vivimos una multiplicidad de nuevas realidades universales de las que México no solo no escapa sino que forma parte. Y este nuevo escenario demanda, a su vez, una nueva responsabilidad de las organizaciones partidarias. Todos los partidos tienen que asumirlo, tanto por su instinto de conservación como por su obligación frente a la nación. En los últimos lustros no lo han hecho y todos hemos sido testigos de su desgaste. De seguir así terminaremos viviendo la escalofriante paradoja de tener un régimen organizado fundamentalmente en función de los partidos pero sin partidos.

TERCER ACTO. EL PRI SE REZAGÓ. El Partido Revolucionario Institucional (PRI), nacido en 1929 aquí en Querétaro, ha transitado las distintas etapas que nuestro México ha vivido la mayor parte de su historia contemporánea. La Revolución lo precede, de los grupos revolucionarios se forma. Sus banderas de reivindicación y justicia las toma del movimiento armado que, paradójicamente, culminó un largo periodo de conflicto y zozobra para México. Estamos convencidos de que aún los más severos críticos del PRI no pueden regatearle su contribución a la estabilidad y gobernabilidad del país. Fue durante varias décadas el factor determinante para ello y actualmente sigue jugando un papel esencial en la estabilidad nacional. Supieron los gobiernos surgidos del PRI procurar el avance de México. Sin embargo, mientras el gobierno evolucionaba el PRI como organización política ciudadana se rezagaba. Muchos años, la mayor parte de su juventud y edad adulta, el PRI fue visto y tratado por el gobierno como instancia electoral y agencia de empleos, no como un verdadero partido político, mucho menos como el conducto legítimo al gobierno. Los años de la alternancia algo emanciparon a la institución, aunque el cordón umbilical se conectó a los gobernadores. Pero el regreso de un tricolor a Los Pinos fue también el del partido a la sumisión presidencial. Así han pasado los años, y si bien hoy día la competencia político electoral es una realidad, el PRI no ha logrado adaptarse del todo a estos tiempos políticos, más modernos y transparentes, y por ello, pese al triunfo del 2012, en la actualidad sigue perdiendo posiciones y la confianza popular.

TRAS BAMBALINAS. ASAMBLEA TRICOLOR: LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD. El gran reto de la XXII Asamblea Nacional tricolor es lograr definir en la diversidad de ideas y grupos cuál será la relación del partido con sus gobiernos y cómo se adelantará a las acciones de éstos. El PRI no puede, no debe, es más, ya no quiere, seguir como apéndice de sus gobiernos, independientemente del nivel de gobierno. El PRI necesita establecer relaciones políticas inteligentes y maduras con ellos. Sin confrontación pero sin sumisión. Debe recuperar su capacidad de crítica. Apoyar al gobierno en lo que corresponda con sus principios, su ideario y su plataforma. Pero también debe oponerse a todo aquello ajeno a sus compromisos ideológicos y programáticos. El PRI debe ir adelante del gobierno. Debe demandar a éste las políticas y acciones que la población exige. El PRI solo tendrá lugar en el futuro si y solo si efectivamente sabe renovarse. Y esta parece ser la última oportunidad.

Notario Público 19 de Querétaro.

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