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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. DON PABLO FUNTANET MARTÍ. La noticia de la intención de la Presidencia Municipal de Querétaro de rentar una fracción del Parque Bicentenario a una empresa operadora nos hizo recodar que, hace poco más de dos décadas, un par de jóvenes e inexpertos abogados iniciábamos con mucho ánimo y deseos de vivir la independencia profesional nuestro propio Despacho en la Ciudad de México. El primer reto, igual de obvio que de complejo en dichas condiciones, era hacernos de clientes. Pasaban las semanas y los asuntos no llegaban al grado que, como luego nos enteramos, hasta nuestros más cercanos afectos veían difícil la permanencia del proyecto. En estas preocupantes condiciones, providencialmente apareció Don Pablo Funtanet Martí, cuya confianza y generosidad significó la hasta entonces improbable subsistencia de la firma. A Don Pablo le caímos en gracia el par de chamacos y nos contrató para asistirlo en algunas cuestiones jurídicas. La verdad es que aprendimos mucho más de lo que aportamos. ¿Qué le podíamos enseñar a Don Pablo Funtanet? Era un hombre brillante, arquitecto talentoso, empresario visionario y una persona encantadora, a la que siempre recordaremos con respeto, afecto y gratitud. Era un empresario muy reconocido. Había participado en importantes negocios como el parque de diversiones Reino Aventura, Tequila Don Julio, Agua Bonafont y con otros socios estaba desarrollando Bosque Real. Afortunadamente para nosotros, en aquellos años ya no eran muchas las cosas que atendía personalmente Don Pablo, el control de los negocios se lo había pasado a su hijo Pablo Funtanet Mange, por lo que luego de entregarle el contrato u opinión legal que nos había encomendado, nos regalaba un par de horas en su oficina de Insurgentes y Reforma relatándonos siempre interesantes anécdotas sobre su vida, especialmente nos compartía historias de sus viajes, negocios y amigos. Pues bien, una de ellas fue sobre la construcción del parque Reino Aventura – ahora Six Flags – en la Ciudad de México.

SEGUNDO ACTO. EL GOBIERNO DE LA CDMX ES SOCIO DE SIX FLAGS. Contaba Don Pablo Funtanet que fueron invitados a desayunar por Carlos Hank González, entonces Regente de la Ciudad de México, los socios que habían iniciado la construcción de un parque de diversiones en un lugar próximo al Lago de Guadalupe en el Estado de México. Luego de compartir el pan y la sal los subió a un helicóptero y los sobrevoló por unos terrenos al sur de la Ciudad de México, en las faldas del Ajusco muy cerca del Anillo Periférico. Y ahí mismo les dijo: ven esos terrenos, son de la Ciudad de México y ahí va a estar su parque, porque esa inversión se la van a traer para acá. Y así fue. Desde su construcción el Gobierno de la Ciudad de México fue socio de Reino Aventura y ahora lo es de Six Flags México. Si mal no recodamos el acuerdo era algo así como un 16% de las utilidades del negocio más un porcentaje de las entradas que se regala a los trabajadores de la administración pública capitalina y sus familias, así como a instituciones de asistencia privada.

TERCER ACTO. PARQUE BICENTENARIO. En nuestra opinión, el esquema de Six Flags México funciona para ambas partes, inversionista y gobierno. Y allende su función de entretenimiento, tiene un impacto social, económico y de promoción turística positivo para la capital del país. Así las cosas, aterrizando en la cuestión del Parque Bicentenario ubicado en el Municipio de Querétaro: por un lado, debemos reconocer que los gobiernos no son ni tendrían porqué ser expertos en operación de espacios de entretenimiento; también es un hecho que en Querétaro, como en cualquier otro lugar de país, existen múltiples necesidades sociales que resultan a todas luces prioritarias para la inversión de recursos públicos antes que un parque de diversiones; no obstante, esto último no implica que se deba regalar o malbaratar una inversión pública que, guste o no, ya está ahí y puede generar ingreso y beneficios en lugar de problemas y gastos.

TRAS BAMBALINAS. ARRENDAMIENTO INTELIGENTE. En estas condiciones, la idea de arrendar el parque no es mala, lo que se debe considerar y cuidar entonces son los bemoles: ¿por qué solo una fracción? No vayamos a rentar el filete y a quedarnos con el pellejo, y entonces los beneficios que deje el filete se los chupe el mal negocio del pellejo. ¿Qué experiencia tiene la empresa que operará? ¿Por qué no concursarlo permitiendo la participación de los grandes consorcios del entretenimiento a nivel nacional e internacional? ¿Qué beneficios obtendría el gobierno municipal? ¿Cuáles son las contraprestaciones y condiciones del arrendamiento? Nos parce que el asunto no versa sobre la conveniencia de arrendar o no el parque. Arrendar es lo conveniente. El punto está en hacerlo transparentemente con el arrendador, en las condiciones y de la manera correctas. Estamos pues por un arrendamiento inteligente.

Notario Público 19 de Querétaro.

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