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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. DEMOCRACIAS DISFRAZADAS. Siguiendo las ideas del destacado politólogo y sindicalista inglés Harold Laski, la estructura y objetivos de una verdadera democracia no pueden reducirse a una maquinaria institucional al servicio del orden económico que se expresa en cifras macroeconómicas, sino un andamiaje público que dé efectiva respuesta a la cuestión social desde una perspectiva de justicia y de participación ciudadana. Es por ello que en el debatido asunto de la esencia y fines de la democracia, se encuentra el punto de partida hacia una definición de la misma. Y aquí no se debe perder de vista que tanto en la dinámica político-social que marcó al siglo XX como el siglo de las “revoluciones sociales”, como en los postulados y discurso teórico que lo acompañó, es posible advertir con base en la experiencia una serie de silogismos elementales: no hay democracia política sin justicia; no hay justicia sin democracia social; y, no hay democracia social sin igualdad de oportunidades. En este sentido, es interesante que en cuanto al tratamiento constitucional de la idea de democracia, los Estados democráticos modernos exhiban la característica común de expresar una noción expresa o implícita de democracia social. Cuando la esencia de la democracia entendida de esta forma nutre las instituciones públicas, entonces el concepto democracia se transforma en un valor que permite trascender a los individuos de la colectividad a un estadio más justo. De ahí que la mutación del concepto de lo político a lo integral solamente sea apreciable en la praxis, siendo lamentable que aún no se haya logrado ver ninguna mutación de esta naturaleza. En otras palabras, la piel de la democracia ha servido para “disfrazar” sistemas de diversas características pero en común lejanos al valor de la equidad que es, en última instancia, la columna vertebral de la justicia.

SEGUNDO ACTO. QUE SE AUTOEXCLUYA CERVANTES. Es evidente que por sus antecedentes partidistas y cercanía a la actual administración, Raúl Cervantes no es ni de lejos una buena opción como primer Fiscal General. Ya fuera por pase directo o selección. El método es lo de menos. Si además se considera que está en el ojo del huracán provocado por el enfrentamiento Ricardo Anaya vs todos los demás – PRI, Gobierno Federal, panistas traidores, medios de comunicación vendidos, legisladores de izquierda cómplices y los que se acumulen esta semana –  resulta un verdadero despropósito. Máxime si aún ganando el PRI seguramente una de las primeras acciones del futuro Presidente de México sería buscar la manera de conminar al señor Cervantes para que renunciara o de plano echarlo de la Fiscalía. Así las cosas, ¿por qué no se autoexcluye el propio Cervantes de dicha posibilidad? No sería lo digno y lógico en un país con una elemental democracia en la que se busca, pese a todas sus imperfecciones, ir avanzando.

TERCER ACTO. CUALIDADES DEL TITULAR DE LA FGR. Sin lugar a dudas son ambiciosos los objetivos de la reforma que crea la Fiscalía General de la República (FGR). Despolitizar la procuración de justicia a nivel federal dotando de autonomía a la nueva institución. Profesionalizar la institución mediante la permanencia y transparentar al máximo la gestión de un Fiscal cuyas principales credenciales sean el reconocimiento a su integridad, aptitud e idoneidad para ocupar el cargo respectivo. Y este último es el punto con Cervantes, puede ser apto e incluso integro, pero ¿es idóneo en las actuales condiciones?

TRAS BAMBALINAS. CONFUSIÓN. Los dimes y diretes por el pase automático del actual Procurador General de la República a la titularidad de la FGR han generado una confusión con el denominado Fiscal Anticorrupción, al grado que hay quienes creen que se trata del mismo cargo y no es así. La Fiscalía Especializada en Materia de Delitos Relacionados con Hechos de Corrupción, conocida como Fiscalía Anticorrupción, es un ente de la PGR que desde su creación en marzo de 2014 carece de titular ya que los senadores no han logrado el consenso requerido de 2/3 partes para designarlo. Que trabajo nos cuesta esto de nombrar fiscales en México.

Notario Público 19 de Querétaro.

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