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El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. SISTEMA POLÍTICO TAMBIÉN COLAPSADO. Hasta hace unos días, nada se alcanzaba a ver en el horizonte que pudiera sacar al sistema político mexicano de su penosa realidad. Si bien plural y democrático, los engranes de su maquinaria comenzaron a hacer crisis hace 20 años, hasta llegar al alarmante nivel de confrontación con la sociedad que hoy prevalece. ¿Qué pasó? Tratando de ser sintéticos, encontramos que el presidencialismo se agotó como régimen político conveniente a nuestra realidad de diversidad social, pluralidad ideológica y fragmentación política; la democracia se encareció absurdamente, nuestras autoridades electorales se encandilaron con los recursos y hace tiempo rebasaron la frontera de lo suficiente; los partidos políticos, en lugar de democratizarse, fiscalizarse y exigirse recíprocamente el estricto acatamiento de las leyes, optaron por operar como cárteles, creando estructuras verticales lejanas a su papel como conectores de la sociedad con los cargos públicos y, además de hacerse de la vista gorda de lo que pasaba en el partido de enfrente para que el de enfrente hiciera exactamente lo mismo conmigo, decidieron repartirse a través del nefasto método de las cuotas los espacios que se habían diseñado para la participación ciudadana especializada, extendiéndose así sus permanentes conflictos a los organismos dizque autónomos; en todo ese tiempo no fuimos capaces de instaurar la segunda vuelta electoral, convirtiendo en automático a los ganadores de las elecciones presidenciales en antagonistas de la verdadera mayoría y, consecuentemente, en enemigos a vencer en lugar de líderes a seguir; el Congreso de la Unión se convirtió en un club de amigos donde los intereses personales y de grupo prevalecen, reciclándose aquellos que se han vuelto especialistas del trapecio legislativo y evidenciándose el control gubernamental, por un lado, o bien de las dirigencias partidarias, por el otro, de la voluntad de los parlamentarios, quienes atienden a todo menos a sus electores por, digamos, instinto de conservación política; se permitió la consolidación de mini partidos políticos como negocio; se continuó con la sumisión de algunos medios de comunicación mediante la aplicación de criterios arbitrarios para la contratación de espacios publicitarios; y, fuimos incapaces tanto de compartir los gobiernos apenas ganados como de detener la casi pública corrupción y desgarrante impunidad que existen, entre otras cosas.

SEGUNDO ACTO. TRÁGICA ESPERANZA. No obstante, la tragedia de los sismos de septiembre de 2017 despertó la conciencia nacional y, lamentablemente a través del dolor, la sociedad mexicana se solidarizó en un doble sentido: con las víctimas de los sucesos y también con las víctimas de los excesos. El sistema político también colapsó, como una más de las estructuras que las ondas sísmicas hicieron sucumbir a su fuerza los imborrables 7 y 19 de septiembre del 2017. Todas sus deficiencias habían debilitado al sistema, pero nadie esperaba que fuera una triste cadena de desastres naturales la que despertaría no al México bronco del que tanto se hablaba, sino al México serio que hacía mucho tiempo no se veía. Ese México consciente, solidario y exigente que en 1985 suplió la inacción gubernamental y luego construyó una ruta de evolución política, paradójicamente, más efectiva que el también trágico 1968. Aquel México que tiene y pone límites. Un país de incomprendidos pero entusiastas jóvenes, de hombres y mujeres fuertes que resisten ya sea bajo los escombros como cargándolos. Una nación emotiva que siente en ajeno. Todo esto inunda de esperanza el que parecía un trayecto abyecto de nuestro país en lo político. Esperemos que está tenencia continúe hasta lograrse los cambios básicos que nos permitan reconstruir también nuestra forma de gobernarnos.

TERCER ACTO. SIN LANA. Nos hace ver un buen amigo que ya sin lana pública difícil será para los partidos políticos mantener las denominadas “estructuras”; y, desde la óptica de quien busca aparecer en la papeleta, ahora más que nunca serán solo un vehículo para consolidar una candidatura en forma menos complicada. ¿Estás oyendo Margarita?

TRAS BAMBALINAS. CUOTAS. Por otro lado, ahora sí la economía partidaria descansará en el oportuno pago de las otrora olvidadas cuotas de sus militantes. ¿Mínimo serán deducibles?

Notario Público 19 de Querétaro.

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