imagotipo

El Teatro de la República

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. EL FRACASO DE LAS CANDIDATURAS INDEPENDIENTES. Desde nuestra óptica, el evidente fracaso en este su primer ejercicio de participación electoral de los denominados “candidatos independientes” puede encontrarse en las siguientes 5 causas: primera, el elevadísimo número de 866,593 apoyos o firmas requeridas para su registro, que equivalen al 1% de la Lista Nominal; segunda, el novedoso y problemático mecanismo para la acreditación del cumplimiento de los apoyos a través de una aplicación – App -, para muchos ajeno a la realidad social de la mayoría de los electores; tercera, la multitud de “mesías” que se apuntaron; cuarta, que ninguno de los precandidatos independientes tenga realmente “patas para gallo” para ser competitivo en una elección  presidencial; y, quinta, una combinación de algunas o todas las anteriores. Cuando estas líneas escribimos Margarita Zavala es la más adelantada de los independientes con 73 mil apoyos – faltándole la nimiedad de 793 mil – seguida de Jaime Rodríguez “El Bronco” con 65 mil, María de Jesús Patricio con 22 mil, Armando Ríos Piter con 16 mil y Pedro Ferriz de Con con 13 mil. Se ve difícil que incluso juntos logren llegar a las 800 mil, no obstante que el INE ya cambió la App por una supuestamente más amigable y dio una semana más de plazo, por lo que al día que estas líneas se publican les restan 104 días. Lo que hay que reconocer es el valor de quienes le entraron a este toro y, más aún, de aquellos que no han tirado la toalla y van a seguir hasta donde lleguen.

SEGUNDO ACTO. DEJA VU. Gane quien gane la elección del 2018, el sistema permanecerá intocado. Cambiarán los colores y los nombres de los programas oficiales y la tónica de los discursos. Igualmente los héroes y villanos de moda. Sin duda el denominado “estilo de gobernar” será diferente. Pero más temprano que tarde aparecerá la inevitable confrontación política, fruto de la ausencia de normas e instituciones que establezcan la corresponsabilidad democrática en las designaciones y toma de las decisiones públicas fundamentales, con la consecuente inoperancia gubernamental. En cuestión de semanas regresarán las escaramuzas, bravatas y descalificaciones políticas. Mientras la corrupción y la impunidad se burlan de nuestros ingenuos intentos por dignificar un sistema que simple y sencillamente ya se pudrió. Vamos a otro deja vú. Seguimos convencidos de que el régimen presidencialista mexicano ya se agotó. Y esto no obedece exclusivamente al desgaste que tanto los gobiernos del PRI como del PAN le infringieron a este modelo. Lo que cambió fue la sociedad mexicana y entonces el régimen debe ajustarse a ella. El problema no es el zapato sino que creció el pie. Ya no le queda. Con una sociedad diversa y plural – no solo cultural sino también ideológica y políticamente hablando -, con un sistema de partidos raquítico pero operante, inmersos en un mundo global y conformando una Nación mayoritariamente joven íntimamente interconectada entre sí y hacia afuera, en tiempo real, es impensable seguir hundiéndonos en el anquilosado y rebasado modelo presidencialista originariamente establecido el siglo antepasado.

TERCER ACTO. PARLAMENTARIZACIÓN. En la actualidad la pluralidad política que se expresa en México y buen número de los países del mundo, producto natural de las diferencias que marcan los abismos económicos, sociales culturales y políticos, particularmente en países con elevados niveles de marginación y escasos criterios de justicia social – como lamentablemente lo es el nuestro -, ha fortalecido el poder de las asambleas legislativas. Así las cosas, y ya lo hemos dicho, sin hablar formalmente de un “parlamentarismo”, podemos afirmar que la tendencia en esta clase de naciones es hacia la “parlamentarización” de las decisiones públicas. Aclarando que el término no lo hurtamos al maestro Diego Valadés, sino que lo hemos usado desde el 2007 en el trabajo con el que obtuvimos un grado académico en la UNAM, siendo además relativamente obvio su uso. Estamos convencidos de que se debe involucrar formal y no solo políticamente al Congreso de la Unión en la toma de las decisiones de gobierno. La “balcanización” de las posiciones políticas exige que la pluralidad expresada en las cámaras legislativas trascienda al gobierno, independientemente de quien gane la elección de Presidente de la República, de lo contrario jamás saldremos de la permanente confrontación entre legisladores de oposición, hoy mayoría conjuntamente, y Ejecutivo.

TRAS BAMBALINAS. DESTITUCIÓN. Decía un expresidente de la Corte que “las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no son opinables, solo son acatables”. La inejecución o incumplimiento de las sentencias judiciales por parte de autoridades administrativas se convirtió en deporte nacional. Y la impunidad fue ganando terreno. Por ello, la destitución del Delegado en Venustiano Carranza, Israel Moreno Rivera, por la inejecución de una sentencia de amparo, decretada hace un par de días por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, muestra el cansancio del máximo tribunal ante estos abusos y exhibe que se acabó la tolerancia al capricho de los pequeños virreyes. Enhorabuena.

Notario Público 19 de Querétaro.

ferortiz@notaria19qro.com