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El Teatro de la República – Respaldo social

  • Fernando Ortiz Proal

PRIMER ACTO. RESPALDO SOCIAL. Dicen que cuando más oscuro se pone es justo antes de amanecer. Y nos parece adecuada la referencia cuando lo que apreciamos es un panorama ennegrecido. Son escasas las señales de luz, mientras que resultan por demás evidentes la molestia, miedo, incertidumbre y desesperanza ciudadanas. En un primer plano, es preciso señalar que ambas partes del conflicto, gobierno y sociedad, equivocan sus tesis. Ninguna autoridad puede gobernar adecuadamente sin el respaldo social. Ningún gobierno es tan magnánimo como tampoco ningún pueblo es tan ingenuo. Por otro lado, ninguna sociedad puede hacer de la anarquía gobierno. La ley del talión – ojo por ojo, diente por diente – no es justa, menos aún si se sacan los ojos o se tiran los dientes a otras personas ajenas a las decisiones o actos que supuestamente causaron mi molestia. La perturbación social no construye nada en sí misma, por el contrario, detona y aniquila lo existente. La molestia social debe canalizarse por las vías adecuadas, no sólo por ser las legales, sino por ser las efectivas para lograr cambiar aquello que se estima injusto o inequitativo. En México gastamos casi lo mismo en el Poder Legislativo que congrega tanto a la Cámara de Diputados como de Senadores que en el Instituto Nacional Electoral (INE), se contemplan poco más de 15 mil millones en cada caso en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2017. En el caso del INE, dichos recursos incluyen el costo de los nueve partidos políticos nacionales que existen en México. Esto significa que hay nueve opciones políticas a nivel nacional con un ideario específico y definido, por lo que, en teoría, debería haber suficientes espacios para la acción política según la preferencia ideológica de cada quien. Lamentablemente, dichos partidos se han convertido en cárteles políticos, botines de tribus, negocios familiares o sectoriales, que sirven para todos los intereses imaginables excepto la inclusión y participación de los ciudadanos en la política que es, en última instancia, su leit motiv y función constitucional.

SEGUNDO ACTO. PECADOS POLÍTICOS. No conformes con nuestro fracaso con los partidos políticos, abrimos la puerta al engendro de los independientes – mayoritariamente políticos disfrazados de apolíticos que buscan el poder por esta vía, luego de haber sido expulsados o bien relegados de una o varias fuerzas políticas – en lugar de haber apostado a regular con inteligente rigidez la institución de los partidos políticos. Hemos tolerado la permanencia de los mismos “políticos” de los partidos históricos que se han vuelto dueños de los espacios congresionales y han sido quienes han bloqueado en los últimos 20 años reformas importantes como la segunda vuelta electoral y los gobiernos de coalición. Hoy algunos de ellos, desmemoriados sinvergüenzas y cínicos en exceso, salen a proponerlas con bombo y platillo. Son los principales responsables del imperdonable atraso en la actualización del andamiaje institucional y normativo del sistema político mexicano, que desde hace lustros exigía un tránsito paulatino hacia el parlamentarismo. Son los mismos que jamás permitieron la transparencia y rendición de cuentas al interior de los recintos legislativos que coordinaron. También son ellos quienes se cansaron de recibir prebendas de los ex virreyes estatales que hoy son prófugos de la justicia y evidentemente desconocen. Son quienes toleraron estando en espacios desde los cuales pudieron haber actuado la asquerosa corrupción que prevalece en México.

TERCER ACTO. MEZQUINOS VIVIDORES DEL SISTEMA. La cuestión es que tuvimos un abrupto ingreso a la pluralidad y alternancia democráticas tristemente acompasado por una generación política cuyos líderes se enquistaron en los espacios políticos exhibiendo desmedida ambición y, sobre todo, mezquindad. Unas veces como gobierno y otras como oposición. Se dieron cuenta que al final da igual. Y hay de dulce, de chile y de manteca. Y hoy están cobrando en la Cámara de Diputados, en el Senado y en otros cargos. Y se duelen de lo que aprobaron ayer, como seguramente aplaudirán mañana lo que hoy critican. Son mercenarios, vividores del sistema. Algunos ya hasta fueron gobernadores pero, incapaces de dejar pasar a las nuevas generaciones, se aferran a los cargos de elección y, si pueden, seguirán en el presupuesto. Engañan con el discurso de lo obvio. En fin, lo cierto es que Enrique Peña Nieto se va a ir en 2 años. Y, como se ven las cosas, su salida del poder va a ser compleja. No obstante e independientemente de quien gane la elección, esas rémoras de la política que hemos expuesto seguirán siendo quienes partan el queso y nuestro sistema político continuará en ese estado de disfuncionalidad orgánica que tanto nos confronta y detiene. Sin duda, el rechazo al gobierno en turno es producto de decisiones por lo menos impopulares atribuibles al titular del Ejecutivo, sería ingenuo no verlo, pero es también consecuencia de un desgaste sistémico que si no logramos corregir pronto, cada sexenio cobrará más y más víctimas políticas a un altísimo costo social para el país.

TRAS BAMBALINAS. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL HUMOR SOCIAL. Es un verdadero caso para la ciencia política la evolución de la relación gobernante-gobernado en el México postrevolucionario. De los años de la admiración se pasó a los del miedo. Luego, se sucedieron muy rápido los del hartazgo, la esperanza, la burla, la decepción, la molestia y el desprecio. ¿Qué sigue?

PÚBLICO CONOCEDOR. LIMPIAPARABRISAS. Hace unos días en el cruce que está frente a la Mega Comercial de Colinas del Cimatario contamos a medio día a 31 personas vendiendo, limpiando parabrisas y pidiendo limosna, incluyendo bebes, niños, adultos y adultos mayores. Solamente en dicha intersección de avenidas. No cuestionamos su estado de necesidad o bien sus razones, ni tampoco emitimos ningún juicio de valor. Como problema social, dado el riesgo inminente, ¿qué se puede hacer?

Notario Público 19 de Querétaro.

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