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El TPP y los peligros de la democracia

  • Rodrigo Chávez Fierro

Con independencia de quién gane el proceso electoral en Estados Unidos, la aprobación del Acuerdo de Asociación Transpacífica, mejor conocido como el TPP, podría ver complicada su conclusión. El TPP busca unir en un acuerdo comercial a doce países del Pacífico que representan 800 millones de personas, dos tercios más de lo que representa el mercado de la Unión Europea, y que significa el 40% del comercio mundial. México es parte del tratado y Querétaro, por su dinámica industrial, podría verse beneficiado de su conclusión.

El TPP es una de las pruebas sobre el liderazgo de Estados Unidos en Asia y en el mundo. Pero durante el proceso electoral en Estados Unidos, la única diferencia entre los candidatos presidenciales es sobre el nivel de rechazo hacia lo que constituye el principal legado en materia comercial de la actual administración.

El presidente Obama no ha sido capaz de lograr la aprobación en el Congreso, por lo que las posibilidades de ser ratificado por Estados Unidos comienzan ya a desaparecer. La ausencia de la principal economía del mundo haría poco eficaz el acuerdo.

En caso que el TPP no sea ratificado por Washington, el fracaso de la política interna de nuestro vecino del norte resonará en todo el continente asiático, en un momento donde la expansión de China está siendo vista como el reemplazo de la presencia de Estados Unidos en la región.

China deliberadamente no fue invitada al acuerdo, a pesar de contar con acceso al Pacífico y ser la potencia más grande en bienes en el mundo. Beijing ve con regocijo el inminente fracaso del TPP. De concretarse la falta de acuerdo, será un ejemplo claro (además del Brexit) de los peligros que representa la democracia. Con lo que cabe plantearnos la pregunta sobre si debemos dejar los asuntos de interés nacional en manos de masas que no tienen ni el interés ni la información sobre las consecuencias de su voto.

A pesar que la administración Obama ha negado la versión que la intención del TPP es contener a China; en su lugar ha intentado vender el acuerdo ajeno a la rivalidad con Beijing. No obstante, en enero de 2015, el propio Barack Obama declaró: “China quiere determinar las normas para la región de más rápido crecimiento en el mundo”…“Eso pondría a nuestros trabajadores y a nuestros negocios en desventaja. ¿Por qué permitiríamos que eso ocurriera? Nosotros deberíamos determinar esas normas”.

Pero si la elección presidencial en Estados Unido y el Brexit están conectados, dicha relación también la podemos encontrar en el rechazo a los acuerdo de paz en Colombia. Cuatro características similares podemos observar. Primero, las encuestas una vez más han fallado, teniendo márgenes de error mucho más elevado. Segundo, la incertidumbre; no se tenía un plan alterno ante el NO en Colombia o ante el SÍ del Brexit, como no se tiene un plan B ante la posible falta de acuerdos para aprobar el TPP. Tercero, una sociedad polarizada atendiendo al resultado tan cercano entre ambas opciones. Cuatro, el elevado nivel de abstencionismo, que hace que decisiones tan graves sean tomadas por una minoría.

Twitter: @chavezfierro

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com