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Enrique vs Donald

  • Raúl Iturralde

Con la reciente e improvisada visita de Donald Trump, candidato republicano a Presidente de los Estados Unidos a nuestro país para reunirse con el Presidente Peña, me vinieron a la memoria aquellos partidos de futbol que disputaban los equipos que menos puntos habían obtenido a lo largo de un torneo para ver a quién le correspondía el nada honroso papel de descender a la segunda división. Este comentario parte del hecho de que se reúnen dos personajes que están por debajo en las encuestas. Enrique Peña está en el punto más bajo de aceptación de la población y Trump va a la zaga de Hillary Clinton. Tomando en cuenta las circunstancias del partido lo indispensable era contar con buenos planes estratégicos y tácticos, cuestión que una vez concluido el partido, nos podíamos dar cuenta quién llegó al partido con estos planes y quién no hizo la tarea.

A Trump le fue de gran utilidad la entrevista, horas después pronunció su discurso sobre migración en el estado de Arizona, uno de los estados más xenófobos del vecino país, y ratificó el proyecto de construir el muro divisorio y que éste sería pagado por los mexicanos, “sólo que aún no lo sabemos”. Trump se mostró ante sus bases de votantes como un hombre valiente, decidido y capaz de enfrentar a sus adversarios en su propia cancha y hacer que acepten su controversial propuesta sin protesta alguna. Los expertos señalan que si bien esto no será suficiente para relanzar su campaña, sí le va a redituar dos o tres puntos que serán oxígeno puro para intentar en el tiempo que le queda de campaña, remontar los más de diez puntos que le aventaja la demócrata Hillary Clinton.

Ahora veamos que hizo el equipo local. El Presidente Peña invitó al candidato republicano el viernes de la semana anterior y estupefacto se quedó con la velocidad de aceptación de Trump. El equipo de Peña Nieto no tuvo capacidad de respuesta, le falló la estrategia, aceptaron dócilmente fecha y condiciones de reunión, y se quedaron sin plan estratégico y táctico para encarar el partido por el descenso. Sin importarle el enorme rechazo del pueblo mexicano hacia el candidato republicano por el maltrato del que hemos sido objeto, Peña Nieto le dio un trato de Jefe de Estado, le permitió adueñarse del escenario en la rueda de prensa.

El Presidente mexicano se mostró débil e indeciso en un momento en el que pudo recomponer su historia, no tuvo la valentía de expresar públicamente su rechazo a la construcción de un muro denigrante, no hizo valer su calidad de Presidente de los mexicanos para oponerse a la política racista y humillante de un personaje que quiere, a partir de amenazas e intimidaciones, dirigir a la nación más poderosa del mundo. Enrique Krauze en su crítica a la reunión Peña-Trump, señala que la valentía y la dignidad son la mejor forma de enfrentar a las tiranías y, en mi opinión, constituyen valores que se reconocen y de los que nadie se arrepiente. Es lo que, como mexicanos, nos hubiera gustado tener como resultado de la entrevista.

Algunos analistas dicen que México genera pocas notas a nivel mundial, la visita de Trump sí alcanzó el nivel de nota mundial; lamentablemente para el Presidente y para nuestro país, no se muestran en las mejores condiciones y no se reciben buenos comentarios.

La cita ocurre a un día del cuarto informe presidencial (o lo que queda de él) y con seguridad al Presidente no le redituará ningún punto de mejora en su alicaída popularidad, por el contrario, es posible que descienda aún más la imagen que de él tiene la ciudadanía. Con todo esto sobra decir, continuando con la metáfora futbolística, quien se salvó del descenso y a quien le correspondió el nada honroso hundimiento, cuando menos en esa ocasión.