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Espiritualidad para Niños – Lo Logré

  • Sarah Méndez

Cierren sus ojos y recuerden aquellos momentos de felicidad, dolor, conexión, momentos de descubrimiento, adoptando una nueva mentalidad, siendo testigos de cómo nuestros hijos intentaban algo nuevo y evolucionando nuestras propias reacciones.

A menudo, estamos ocupados con lo que necesitamos cambiar, pero no nos detenemos lo suficiente para darnos una palmada en el hombro por lo que hemos logrado.  Si hacemos una pausa y vemos hacia atrás, notaremos los cambios que ya han sucedido: “¡Oh, ahora puedo controlar esto como nunca antes!  Es sorprendente que esta situación ya no me moleste más”.

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Estar conscientes de nuestras pequeñas victorias nos da la fuerza para afrontar nuevos (y más grandes) retos.  El cambio  y  crecimiento son por siempre parte de nuestras vidas.  Reconocer nuestros logros a lo largo del camino, sin importar qué tan pequeños sean éstos, nos ayudará atravesar felices y plenos, por este hermoso e infinito proceso.

En las próximas dos semanas cambien su enfoque, en vez de identificar lo que necesitan mejorar reconozcan aquello que  han mejorado.  Hagan lo mismo con sus hijos. Háganles notar sus progresos, el momento en que ellos controlaron su comportamiento reactivo cuando lidiaban con sus hermanos o las veces que se ofrecieron a ayudar sin que se los pidieran.