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Ética y congruencia

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La tragedia del “paso express” en el Estado de Morelos, ocurrida en días recientes, ha dejado al descubierto la aberración de la negligencia administrativa tanto de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes, como del propio Gobierno Federal.

Al igual que Gerardo Ruiz Esparza, de formación abogado, otros muchos funcionarios o políticos, han sido responsables de lo ocurrido. Pero también participaron arquitectos, ingenieros, y otros tantos profesionistas en el proyecto. Como en otras esferas, nos encontramos con actos cometidos por profesionistas que afectan a grandes segmentos de la población, porque inciden con sus cálculos equivocados, en excesivos gastos, o de plano corrupción abierta y cínica.  ¿En verdad en México no hay respeto por las instituciones? ¿Qué  es lo que está fallando? A tal grado que nos vemos inmersos en una espiral de descomposición institucional, y de liviandad en las responsabilidades asignadas a los expertos.

En las Universidades, públicas y privadas, existe una ceremonia de graduación de los profesionistas formados en las aulas respectivas de cada institución educativa. En esa ceremonia, se entrega el certificado de terminación del programa de estudios, donde se demuestra la capacidad y responsabilidad del profesionista en ciernes. Estos momentos son emocionantes debido a que se concreta la culminación de la formación de cada profesionista. Y entonces, viene una serie de reflexiones sobre cómo se fraguo el profesionista en cuestión. Pero lo hace después de hacer su toma de protesta. Es decir, el canon señala que el profesionista protesta ante la institución, ante sus profesores, ante sus familias, y ante la sociedad, “cumplir y hacer cumplir las leyes y las responsabilidades que le confiere su profesión”, y si acaso no lo hiciere que la sociedad se lo demande. Es decir, se compromete frente a los suyos y a su alma mater.

Pero tal parece que a algunos  profesionistas al encontrarse en el medio laboral, se olvidan fácilmente de esa promesa y de esa protesta. En donde dejan la sustancia de su juramento o potestad de seguir con el código de ética? Provocan que se esfume todo el esfuerzo de formar personas integras. De tal forma que no hay rasgos de congruencia entre su formación académica y el ejercicio profesional al que se dedican. Hay una total falta de honestidad en las acciones cuando dejan que la política y la conveniencia personal imperen.

El Dr. Enrique Grauer, en su toma de protesta como Rector de la UNAM, mencionó que “un país sin educación no tiene futuro; una nación con insuficiente educación tendrá un triste e incierto futuro.” Como muestra de una educación integral y genuina la ética de cada individuo debe aparecer en todas sus acciones.

Habrá que recordarles a los funcionarios,  y a los profesionistas que son responsables en la obra pública, de su conducta individual que tiene profundas repercusiones cuando se falta a ese juramento. Al ser congruentes con ese gesto, toda la sociedad resentiría esos impactos positivos.  Ética y congruencia son cualidades que se deben conjugar con los principios de cada hombre y mujer. ¿No cree ud.? Así, no tendríamos que lamentarnos de actos de corrupción o de obras mal hechas.

@manuelbasaldua