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Euro: los XV años que importan

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

El primero de enero se cumplen quince años desde aquel 2002 cuando comenzó a utilizarse la moneda única europea. Doce países fueron los que iniciaron con el experimento de compartir una moneda común. Quince años después, la eurozona es conformada por 19 Estados en medio de dudas sobre la continuidad de la divisa.

La Unión Europea registra 8 de estos 15 años en medio de turbulencias económicas que han provocado cicatrices en el viejo continente. Si bien es cierto se han superado los peores momentos de la crisis económica, sigue registrándose un crecimiento débil en las economías europeas junto a la política financiera expansiva que se encuentra implementando el Banco Central Europeo.

Desde el terrible 2008, año del estallido de la crisis económica, cuatro socios de la Eurozona han tenido que aceptar la ayuda del Fondo Monetario Internacional, organismo que no intervenía en la economía europea en casi cuarenta años.

El corralito, medida económica para limitar el retiro de ahorros caracterizada por su implementación en países subdesarrollados, tuvo que ser aplicada en Chipre y Grecia. El desempleo ha aumentado en estos últimos años en los países de la zona euro golpeando particularmente a los jóvenes. Pero es difícil determinar si las causas del problema obedecen únicamente a la moneda común o sólo es parte de la problemática.

El uso del euro limita los mecanismos que los países pueden utilizar en época de crisis como la devaluación de sus monedas que vino a privar de su manejo para hacer frente a la crisis por lo menos a corto plazo. A contrapartida, el euro también ha contenido de forma positiva una progresiva inflación.

Una vez evitado el Grexit, los temores se centraron en el Reino Unido, que si bien no utiliza la moneda común, sí puso dudas con el Brexit sobre la viabilidad de la Unión Europea. El referéndum británico junto a la elección de Donald Trump en Estados Unidos ocasionó una intensa volatilidad en el año que concluye.

El próximo año, si bien se cuentan con previsiones optimistas para los europeos con una mejora en el horizonte macroeconómico y un repunte en los resultados empresariales, la zona euro tendrá que hacer frente a una batería de riesgos que pueden ser decisivos en las decisiones de inversores y afectar la recuperación del continente. En este sentido, las elecciones en Holanda, Francia, Alemania y posiblemente en Italia marcarán la agenda y el devenir de la moneda común.

El euro no está envejeciendo de la mejor forma. Ya no representa ese símbolo de la integración política de Europa y más bien sirve para dividir a los países de la Eurozona en acreedores y deudores. A pesar de los logros obtenidos los primeros años, la moneda común se enfila hacia la mayoría de edad son grandes dudas sobre su capacidad de adaptación a un escenario tan convulso como el actual.

Y como bien concluye Bernardo de Miguel: “el decreciente entusiasmo de la opinión pública por las estructuras supranacionales y la resistencia a ceder más soberanía ha dejado al euro en un peligroso terreno de nadie, varado entre la fragilidad de una Unión Monetaria incompleta y el salto imposible hacia una Europa completamente federal”.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)