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Expediente Q — A la queretana

  • Adán Olvera

Entretenidos en las tragedias nacionales y locales los queretanos ni enterados de los movimientos con tufo a “enjuagues” que se hacen en las instituciones de nuestro estado y es que resulta que en el Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ), hay “nuevos” consejeros electorales que si alguien me comprueba con “los pelos de la burra en la mano” de que no se tratan de las cuotas de siempre, soy materia disponible para subir el Cerro del Sangremal de rodillas el siguiente año.

El presidente del IEEQ, Gerardo Romero Altamirano le tomó la protesta el fin de semana a María Pérez Cepeda, Carlos Rubén Eguiarte y Luis Espíndola Morales y como consejeros de ese inmaculado órgano para el periodo 2017-2024.

Las personas recién nombradas tienen trayectoria y profesionalismo, de eso no cabe la menor duda y eso no está a discusión, lo que podemos cuestionar es el reciclaje de personajes ligados en su pasado inmediato a los juegos del poder y a los principales personajes de la  política partidista en el estado. El Instituto Nacional Electoral (INE), nos garantiza que en su designación están los mejores y sin compromisos; así como el INE nos garantiza que la millonada de recursos públicos que se utilizan para organizar elecciones, es lo más austero que existe en Latinoamérica y el mundo.

Las elecciones en nuestro país y nuestro estado se supone que son ejercicios libres, justos y transparentes. A la queretana desde hace muchos años el poder se reparte entre un selecto círculo de plutocracia emancipada; los órganos electorales son quirúrgicamente cuidados para que al momento de ser necesarios los partidos y los grupos sepan cómo operar y que todo quede en el marco de la ley y que no quede la menor duda de procesos limpios.

El IEEQ tiene una historia de elecciones sin problemas y limpias en Querétaro pero también guarda una historia de cuotas y de grupos que no dejarán fácilmente ese nicho de poder, los partidos y sus representantes al interior del organismo saben operar y los hombres del poder guardan una respetuosa distancia, sin que ésta se convierta en una lejanía sin importancia.

De Rebote

En San Juan del Río parece que han confundido la autonomía municipal con un virreinato de la colonia y ya hasta la facultad de interrumpir manifestaciones ciudadanas creen tener, lo malo de estos Monarcas es que el poder a lo mucho dura tres años.

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