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Expediente Q — Percepción

  • Adán Olvera

La percepción es realidad, así lo dice el viejo y conocido argumento de los publicistas. Y en administración pública también es aplicable porque las encuestas no mienten a menos que no te beneficien.

Según los datos del INEGI, hasta el pasado mes de junio de 2017, 74.9 por ciento de la población de 18 años y más residente en las 55 ciudades de interés consideró que vivir en su ciudad es inseguro, lo cual representa un cambio significativo respecto a marzo de 2017 y a junio de 2016, en los que esta percepción fue de 72.9 y 70 por ciento, respectivamente. En el caso de Querétaro la percepción de inseguridad aumentó en casi tres puntos porcentuales, al pasar de 57.6 por ciento al 60.3 por ciento de percepción de inseguridad.

No es por nada, pero las cifras eran de esperarse ya que los delitos de alto impacto que se han presentado en los últimos meses en la entidad, obviamente afectan la percepción de la ciudadanía; aquí es cuando se aplica lo que muchos dicen hasta cansarse: “Querétaro no está en la situación de inseguridad de otras entidades” y efectivamente esto es real pero lo importante siempre será medirnos contra nosotros mismos, de acuerdo al año anterior o al mes anterior.

El caso de la coordinación policiaca y de las autoridades tendrá que trabajarse de manera más seria para obtener resultados aceptables y continuar con nuestra calidad de vida como entidad segura del país.

Según la misma encuesta el 81.3 por ciento de la población de 18 años y más manifestó sentirse insegura en los cajeros automáticos en la vía pública, 73.7 por ciento en el transporte público, 68.1 por ciento en el banco y 66.1 por ciento en las calles que habitualmente usa.

Las policías municipales son las menos confiables para los ciudadanos y nuestras ciudades llenas de baches y mal cuidadas son un elementos más de inseguridad para los habitantes que todos los años vemos con la infraestructura citadina es de mala calidad y cara ya que necesita mucho mantenimiento que a la larga se vuelve negocio de unos cuantos sin resultados espectaculares.

La percepción es una realidad en la que tendrán que trabajar mucho las autoridades y los ciudadanos, ya que resulta que uno de los principales puntos de conflicto de los ciudadanos son sus vecinos, es decir la falta de civilidad para convivir como personas de bien.

DE REBOTE

Nadie sabía de la existencia de una regidora llamada Dolores de la Torre hasta que asomó la cabeza y dijo no estar de acuerdo con las decisiones de su partido (PRI). Comprometida con las causas “populares” jamás cuestionó nada dentro del ayuntamiento de Querétaro; cobra cerca de 100 mil pesos por no hacer nada y   mantiene pláticas con Morena, quiere ser diputada “pluri” por la Sierra ¡Viva el trapecismo!

adanolvr@adanolvera.com

@aolverar