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Expediente Q — Regulados

  • Adán Olvera

Comenzó como una buena alternativa de transporte seguro, eficaz, precio competitivo, nativo en tecnología y otras bondades que no tenía el transporte tradicional; los servicios “privados” de transporte como Uber o Cabify, ahora nuevamente metidos en la polémica pero por algo muy delicado y trágico.

Con el paso del tiempo los servicios privados de transporte han comenzado a cavar los que será su tumba y es que entre pleitos legales y el deslinde de cualquier tipo de responsabilidad por parte de las transnacionales dueñas de la aplicación es motivo de preocupación para autoridades y usuarios.

El crimen que presuntamente cometió un “asociado” de la empresa Cabify, desató una serie de cuestionamientos y hasta marchas de mujeres y hasta de activistas radicales con razones justas e incuestionables por el crimen horrendo en contra de una joven de 19 años.

La violencia hacia las mujeres es un mal que se ve casi  imposible de aniquilar y es que para una mujer caminar por la calle de día, le representa un riesgo importante y por la noche le representa una amenaza incluso de muerte; así de extremo es la aventura para una mujer en casi cualquier calle de este país.

La educación en los hogares y escuelas no ha podido con inercias y comportamientos de animales irracionales y las agresiones verbales, físicas y sexuales son de todos los días en nuestro país.

Los servicios de transporte público y privado son y seguirán siendo una amenaza para las mujeres, ya que dentro de las filas de estos prestadores de servicios hay personas con mente criminal y otros con mentalidad de la prehistoria que amenazan la integridad de la mujer.

Basta preguntarle a una mujer cercana a nosotros qué es lo que tiene que enfrentar en las calles; preguntarle por ejemplo a una mujer que no viaja en transporte público pero que maneje automóvil si en alguna ocasión algún oficial de policía le salió lo “galán” y la hizo sentir incómoda por ejemplo.

Mientras no cambien los sistemas educativos de usos y costumbres, mientras no se eliminen conceptos agresivos en contra de las mujeres, este género seguirá amenazado por algunos  depredadores callejeros.

De Rebote

Es como un adolescente que recién abrió su cuenta de Facebook y asegura en sus publicaciones que “chamba mata grilla” un dicho muy de político de petate pero lo cierto es que Alejandro Ochoa, presidente municipal de Colón, parece el más claro ejemplo del  político mamarracho de la elección del 2015.

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