imagotipo

Fibras naturales, opción para una economía verde

  • Heidy Wagner Laclette

Las fibras naturales son sustancias muy alargadas producidas por plantas y animales, que se pueden hilar para obtener hebras, hilos o cordelería. Como la agricultura, los textiles han sido parte fundamental de la vida humana desde los albores de la civilización.

En México y Pakistán se han encontrado vestigios de artículos de algodón de 5 000 a C. Según la tradición china, la historia de la seda se inicia en el siglo XVII a C. El tejido de lana más antiguo, descubierto en Dinamarca, data de 1 500 a C, y el tapete de lana más antiguo, de Siberia, es del año 500 a C. Y desde luego fibras como el yute, el ixtle y el bonote se cultivan desde la antigüedad.

Si bien desde entonces han evolucionado los métodos para fabricar textiles, sus funciones han cambiado muy poco: hoy, las fibras naturales se usan para la fabricación de vestido y contenedores, así como para aislar, suavizar y decorar, sin embargo, los textiles tradicionales se usan cada vez más con propósitos industriales, como elementos de materiales compuestos, en implantes médicos, geotextiles y agrotextiles.

Entre las fibras de origen vegetal están las que se extraen de la vellosidad de algunas semillas, como el algodón; de los tallos (o líber), como el lino y el cáñamo; fibras de follajes, como el sisal; y fibras de cáscaras, como las de coco, y entre las fibras de origen animal son de lana, pelo y secreciones, como la seda.

Las fibras naturales surgen directamente de la naturaleza, origen vegetal provienen de la tierra y como es lógico su calidad dependerá de la cosecha del año – si la cosecha es buena la calidad de la fibra será buena y vice versa.

Probablemente tendrán irregularidades e imperfecciones y será difícil encontrar dos hilos exactamente iguales. De hecho del lino se dice que es un tejido “noble” porque no miente, no esconde su origen 100% natural, su aspecto irregular lo hace inconfundible.

Las fibras naturales son una opción sostenible que permite avanzar hacia una economía “verde”, basada en la eficiencia energética, con procesos industriales más sostenibles y ecológicos, reduciendo al mínimo los desechos.

*Sígueme en redes sociales

(f) Heidy Wagner Laclette

(t) @heidyDiario