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Hillary vs Trump

  • Rodrigo Chávez Fierro

Este lunes tendrá lugar el debate presidencial que seguramente romperá los records de audiencia registrados para este tipo de acontecimientos. Con el primero de los tres debates, inician seis semanas de intensas campañas que concluirán el martes 8 de noviembre.

 

La inusual carrera presidencial en Estados Unidos está caracterizada por dos candidatos rechazados por la mayoría de los electores. La ventaja que gozaba Hillary Clinton en el verano se desvaneció hacia el otoño a mínimos, aunque a últimas fechas ha podido recuperar un poco del terreno perdido.

 

En promedio, la ventaja de la exsecretaria de Estado norteamericano es de tres puntos. Trump por su parte ha logrado el apoyo del senador Ted Cruz, una referencia entre los electores conservadores ante el rechazo de la familia Bush de apoyar al magnate neoyorquino.

 

El debate presidencial será la primera prueba televisiva que marcará una campaña por demás incierta, que en caso de un tropiezo o error puede ser potenciada por la cobertura mediática mundial que tendrá el evento, sumada a internet y las redes sociales. Los siguientes dos debates tendrán lugar el 9 de octubre en San Luis, Misuri y el 19 de octubre en Las Vegas, Nevada.

 

La suma de los 69 años de Hillary Clinton y los 70 de Donald Trump, la convierte en la más alta de dos candidatos en la historia reciente de los Estados Unidos (138).

 

Trump tiene gran ventaja entre sus fieles; no ha habido error o contradicción que no le sea perdonado. Pero deberá arriesgar más en el debate sin ser agresivo. Ya es catalogado como autoritario e impertinente, sobre todo entre las mujeres y diversas minorías. Clinton, sin duda, buscará explotar dicha cuestión.

 

El candidato republicano ha demostrado su habilidad televisiva, pero no se le ha visto en un debate cara a cara hasta el momento. Trump buscará que el debate no caiga en temas muy profundos, donde la experiencia de Clinton es superior. Si Trump resulta muy incisivo, Clinton podrá argumentar sobre el mal estilo del magnate.

 

En el caso de Hillary Clinton, necesita transmitir la confianza que no ha generado en dos tercios de la población, incluyendo a militantes demócratas y no verse únicamente como una continuadora de la administración Obama.

 

Clinton mantiene entre tres y cinco puntos de ventaja en los llamados estados “swing” que han votado tanto a presidentes republicanos como demócratas y donde se centra buena parte de la campaña de ambos candidatos.

 

La elección presidencial norteamericana no es a través del voto directo. Cada estado de los 50 que conforman la Unión Americana aporta un número de delegados que totalizan 538 colegios electorales. Al obtener la mitad más uno; es decir 270, se logra automáticamente la presidencia de los Estados Unidos.

 

Clinton tiene que demostrar que su estado de salud es fuerte tras los intentos de ocultar su neumonía, así como por los recientes ataques en Nueva York y Nueva Jersey para no mostrarse débil. La posibilidad de un ataque terrorista en mayor escala podría tener un gran impacto en el resultado electoral. Ejemplo de ello sucedió en España el 11 de maro de 2004.

 

Donald Trump sigue teniendo complicado el triunfo, pero ya no se descarta una posible victoria del Partido Republicano en noviembre. Ambos candidatos tienen el reto de ilusionar a la gran mayoría de votantes escépticos que considera que la elección del 8 de noviembre es un mero trámite para elegir al menos malo de los candidatos.

 

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