imagotipo

Humanitas: Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

“Todo lo sólido se desvanece en el aire”, habría escrito Marx en 1848 para describir el estado que guardaban las cosas socialmente. Zygmunt Bauman con su concepto de Modernidad líquida explica los cambios y deterioros que ha venido sufriendo la sociedad contemporánea.

Zygmunt Bauman murió el pasado 9 de enero a los 91 años convertido en una celebridad del pensamiento y las ciencias sociales. Además de su basta obra impresa, existen cantidad de entrevistas, reportajes y videos en los que este hombre de origen judío-polaco, perseguido por los nazis, refugiado en Rusia y más tarde radicado en Inglaterra, se dedicó a analizar las consecuencias de la instauración de la modernidad capitalista en el mundo.

Es verdad que este planeta que antes era verde y azul lo estamos convirtiendo en un centro comercial de hormigón, plástico y vidrio. Zygmunt Bauman reflexiona en cómo se han deteriorado las relaciones humanas y las instituciones como la familia, el matrimonio, los puestos laborales, la religión, etc., en un mundo en donde se ha instaurado el imperio del individualismo, de la soledad, del consumo, del pisar y desconocer al otro.

También Bauman en su amplia bibliografía habla sobre los efectos del internet y los dispositivos electrónicos como han modificado la precepción de la realidad a través de las redes sociales, ahora se prefiere vivir en on-line, y se desprecia y teme al off-line, es decir, la realidad virtual es más placentera y agradable, mientras que la realidad real resulta incómoda e insegura. Nuestros miedos y atavismos culturales nos arrojan al espacio virtual como una forma segura emocionalmente de vivir. Tan es así que en las redes sociales se expresan sentimientos, emociones, amoríos y una serie de estados de ánimo ficticios. En la red/net todos son amigos, sólo con un click consigues un amigo nuevo, mientras que en el mundo real no es fácil establecer relaciones y amistades porque desconfiamos de los otros.

Bauman también explora los problemas provocados por las migraciones, particularmente en Europa, en donde describe ese miedo que se le tiene a el otro, a lo desconocido. En su ultimo libro “Extraños llamando a la puerta”. En este texto nos habla del rechazo y el miedo al otro, como un sino de las ciudades europeas que están en conflictos de identidad y racismo frente al fenómeno masivo de las migraciones como una fuerza de la globalización que pone en cuestión el nacionalismo y la identidad. La realidad de vivir en estrecha cercanía con otros pueblos”.

En sus reflexiones sobre la cultura explica que “fue concebida como un agente de cambio, una misión emprendida con el objeto de educar a las masas y refinar las costumbres. Pero en el mundo contemporáneo de la modernidad líquida, la cultura ha perdido su rol misional: ya no busca ilustrar e iluminar al pueblo sino seducir al público. Inserta en una sociedad de consumo, su función no consiste en satisfacer las necesidades existentes sino en crear necesidades nuevas, y a la vez garantizar la permanente insatisfacción de las que ya están afianzadas. Así la cultura actual se asemeja a una gran tienda cuyos estantes rebosan de bienes deseables que cambian a diario, en competencia por la atención insoportablemente fugaz y distraída de los potenciales clientes”. La crisis de las sociedades contemporáneas tendrá que encontrar formas creativas para construir diálogos para reconocer en el otro, al ser humano comunitario. En la modernidad líquida “las creencias, valores y estilos han sido privatizados”. Bauman se opinía al termino Posmodernidad, por ello creó el concepto de Modernidad líquida.

La modernidad como tal, continúa asentada en el mundo y en la mente de la humanidad, hablar de Posmodernidad tal vez sea inpropio como asienta el autor, por eso preferimos utilizar el concepto de Lipovetsky de Hipermonerdidad para describir estos tiempos de “ligereza”.

Vivimos en una época en la que muchos dicen no tener religión. Creo que pueden no tener creencias monoteistas o de cualquier otro tipo relacionado a los dioses, pero sí tienen una religión: el capitalismo y el consumo llevados al paroxismo como absolutos.

Un sincero adiós a Zygmunt Bauman en su viaje.  bobiglez@gmail.com