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Humanitas. Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

El origen de la palabra academia proviene de los griegos, existía un bosque de olivos en el que se habían enterrado los restos del héroe de Atenas Academo, y justo ahí en los jardines de dicho bosque Platón solía reunirse con sus alumnos y con los sofistas para establecer diálogos. El término por extensión se pasó a las reuniones entre eruditos y amigos. Más tarde la palabra academia tomó nuevos bríos durante el surgimiento del neoplatonismo en el renacimiento.

Cuenta la historia que el filósofo y sabio renacentista Marsilio Ficino (1433-1499) usaba la palabra academia para referirse a su casa de campo cerca de Florencia, en donde se reunía con sus amigos para conversar y discutir sobre temas de la alta cultura. Así este tipo de reuniones de eruditos y especialistas en temas de arte, humanidades y ciencias se empezaron a llamar academias. Las historia más remotas de una Academia de Bellas Artes es la atribuida a  Leonardo da Vinci, de la que no se tienen evidencias, existen unos grabados de la época en los que aparece el nombre de la academia, pero no están fechados. También se sabe que en el siglo XVI Lorenzo de Medicis fundó una escuela para pintores y escultores, en la que no se enseñaban los oficios, los estudiantes asistían a estudiar y analizar las obras de artistas antiguos y de la época que pertenecían a la colección de los Medicis.

La primer academia de bellas artes es la que fundó Giorgio Vasari en 1563 llamada “Academia dei disegno “en la ciudad de Florencia, bajo la presidencia de Cosme de Medicis y de Miguel Ángel como Capo. A partir de entonces, los profesores empezaron a enseñar a los jóvenes el diseño, la perspectiva, la geometría, la anatomía, filosofía del arte y la historia. Se sabe que el funeral de Miguel Ángel en 1564, fue un acontecimiento tan importante que le dio enorme popularidad a la academia de Florencia por haber pertenecido a ella, haciendo notar que ahí se agrupaban los mejores artistas de la época. Por todo Italia se hablaba de la academia, al grado que artistas de la talla de Tiziano, Tintoretto, Palladio y Salviati entre muchos más, solicitaron su ingreso a esta institución florentina. También le dio mucha notoriedad a la academia el decreto de 1571, el cual eximió a los escultores y pintores de la obligación de pertenecer a los gremios artesanos.  Sin embargo, el oficio de pintor y escultor no se aprendía en la Academia dei disegno de Florencia, sino en los talleres de los maestros, como en el de Leonardo, en donde él seleccionaba  a los jóvenes más virtuosos en el arte del dibujo y la pintura. El taller de los maestros permaneció hasta finales del siglo XVIII siendo el lugar de aprendizaje para los jóvenes artistas.

Ya instituidas las academias de arte en el siglo XVII por muchos lugares de Europa, empezó su lucha por tener vida propia e independizarse de los artesanos, ya que durante el humanismo renacentista los artistas se consideraron creadores, innovadores de la belleza. Mientras que los gremios de artesanos estaban organizados por el tipo de material que cada quien trabajaba, y no se consideraban creadores. El platonismo renacentista había inventado la idea del artista genio, y esta categoría distinguía a los artistas de los artesanos. Las organizaciones o gremios de pintores ya existían desde la Edad Media, como fue la confraternidad llamada de San Lucas (En honor del evangelista pintor, que la tradición afirma que pintó el primer retrato de la Virgen María) para pintores y escultores con fines caritativos.

En el siglo XVI en la ciudad de Roma existió una fraternidad llamada también de San Lucas que proporcionaba ayuda a los artistas pobres que llegaban a la ciudad. Más tarde el pintor Federico Zuccari inauguró en 1593 la academia a la que llamó de San Lucas. En esta academia se empezaron a realizar conferencias y debates sobre temas de arte. También se establecieron programas de las materias que deberían estudiar los aprendices y diletantes de la pintura y la escultura. Luego siguió la de Bolonia impulsada por Guido Remi y los hermanos Carracci en 1598. Posteriormente se abrió otra en Milán, y así en muchas ciudades italianas.

En el siglo XVII se establecieron las academias españolas, primero en 1752 la de San Fernando en Madrid, que sirvió de modelo;  luego la de Las tres nobles artes en Sevilla en 1771; Valencia en 1768 constituida por Carlos III quien tenía el gusto por el arte.

En Francia se aprobó la fundación de la Real Academia de Pintura y escultura de París el 27 de enero de 1648, academia que sobresalió durante el reinado del Rey Sol. Con la revolución francesa, en 1796 el directorio cambió el viejo modelo real de  la academia por el de la Escuela de bellas Artes; más tarde se incorporó la escuela de Arquitectura y se fusionaron en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes en 1797, logrando así un gran avance en la enseñanza de las artes

En México la Academia de San Carlos se fundó en 1781-83, gracias a los buenos oficios del grabador Gerónimo Antonio Gil y a la voluntad del Rey Carlos III.

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