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Humanitas. Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

La  Giganta es una mujer, una advocación femenina ancestral, mítica que nos recuerda el saber helénico cuando Gea creó a los gigantes para combatir a los dioses olímpicos. En el poema de Salvador Díaz Mirón se le canta a una mujer de trigo, cruda, de boca roja y un trazo enorme, con hoyuelo en la barbilla como un vientre con ombligo…Linda en forma, vello rubio y ralo y tieso, cuyos ápices fulguran como chispas, en el rayo matinal, que les aplica fuego móvil con un beso… ¡Cuales piernas! Dos columnas de capricho, bien labradas, que de púas amarillas resplandecen espinosas, en un pérfido que finge la vergüenza de las rosas, por estar desnudo a trechos ante lúbricas miradas.

Charles Baudelaire en su poema número diecinueve de “Las Flores del Mal” evoca la belleza prístina de aquella Giganta que siendo madre y amante habitó la tierra “Cuando natura en su inspiración pujante/ Concebía cada día hijos monstruosos, me hubiera placido vivir cerca de una joven giganta, Como a los pies de una reina un gato voluptuoso…

La Giganta despierta el delirio que establece un diálogo impensable con la razón, y le transmite una sabiduría a la razón que es incapaz de alcanzar por sí misma.

La Giganta es también la locura y la desmesura, es un monstruo poseedor de una verdad siniestra sobre el mundo. La mitología, el amor y la poesía permiten al hombre salirse de si mismo para ser otro.

La Giganta se nos revela como una mujer fuerte, masculina, portadora de las dos fuerzas, es la paradoja ideal. Lo femenino y lo masculino. Los seres andróginos estaban dotados de gran fuerza, pero también de gran soberbia que les hacía querer llegar al nivel de los dioses. Zeus tuvo que dividir a cada ser en dos para que su fuerza sólo fuera la mitad. Por eso desde aquella separación original los seres humanos no se sienten completos y buscan el amor para unirse con su otra mitad.

La pintora Leonora Carrington pintó una Giganta, en la que la joven mujer sostiene un huevo en la mano y está rodeada de aves que la protegen. René Magritte pintor surrealista realizó varias representaciones de la Giganta, como una mujer con un ímpetu erótico que sobrepasa a cualquier hombre y que es capaz de tapar al sol con su estatura.

En el museo José Luis Cuevas de la ciudad de México, una Giganta recibe a los visitantes, es una escultura monumental de bronce, que evoca los placeres de lo femenino y lo masculino, con la extraña belleza de la informidad. La Giganta mira para interrogar, y a quien la mira le lanza un acertijo que no se puede descifrar, porque si se descifra, se tendría el poder de un Edipo y se desatarían una fuerzas y un destino que es mejor no provocar..

Los auténticos artistas contienen un principio creador que es la palabra y convierten la palabra en obra artística, en creación, en misterio que hay que develar.

La Giganta… Esta mujer, fragmento en verdad milagroso, de robustez divina y honorable finura, en suntuosos lechos es digna de reinar…Charles Baudelaire. bobiglez@gmail.com