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Humanitas. Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

Elogio a Erika Harrrsch en la reciente presentación de su libro en el Museo de Arte de Querétaro. El cuerpo, la piel,  la sexualidad, el deseo; las mariposas, genitalidad, metamorfosis, migración , deslocalización, vida, muerte: Eros y Tánatos.

Son los signos y las señales que hay que seguir en el proyecto artístico de Erika Harrsch, artista multidisciplinaria, con una producción que tiene marca de mujer y  conciencia de género.

Su trabajo nos narra como las  identidades fronterizas, tomando a los lepidópteros como alegoría, representan  a una comunidad en libertad, aunque también en sujeción, en una tierra sin bautizo.

En su obra Imago, presentada en cajas con fotografías de mariposas, que presentan en su cuerpo genitales de distintas mujeres. En este proceso las crisálidas se convierten en féminas en busca de identidad, mostrando su des-territorialidad a través de sus genitales, que son exhibidos como especímenes de una colección entomológica. Cosificados y clasificados. La propuesta se empata con la perdida de identidad  y la diversidad étnica y sexual femenina. Mujeres mariposa que han emprendido la migración, afrontando los conflictos que se padecen con la movilidad,  la cultura perdida,  lo ausente, y  el vacío frente a la cultura implantada, impuesta.

En la instalación Estados Unidos de Norteamérica  propone a través de un juego la posibilidad de obtener un pasaporte para ingresar y ser ciudadano de la USONA, una territorialidad imaginada por Erika Harrsch  en el continente Americano. A partir de esta acción lúdica, el público puede recibir el documento/pasaporte, que le permitirá realizar libremente el periplo que  las mariposas monarcas realizan por México, estados Unidos y Canadá.

La figura de Eros y Tánatos  está presente en una instalación que contiene 60,000 mariposas de policarbonato,  un video que reproduce el sonido que se escucha en un santuario de la mariposa monarca. El poder sobrenatural del aleteo de una mariposa y el impulso erótico que puede producir ese delicado movimiento

Ahí el público puede dar vida tocando a cada una de estas lepidópteras o dejarlas en la quietud de la muerte. Esta metáfora es algo recurrente en la obra de Erika. Es el Eros descubierto por la artista en el cuerpo de las mariposas, la belleza de las formas y el color en sus alas,  la fragilidad y el deseo que conlleva a la  muerte.

En Euroespecímenes se da a la tarea de convertir, transmutar el dinero en mariposas, establece un mapa de sus recorridos, de su origen, de su no valor, de su extinción. El papel moneda  se ha extinguido en cada nación europea, y ha padecido el proceso de extinción, igual como ocurre con las especies de la naturaleza.

El trabajo multidisciplinario de Erika la hace trabajar al lado del  entomólogo Eric Quinter, muestra como con la paciencia del investigador y  la vara del taumaturgo que porta  la artista, les otorgan  nueva vida a todos los especímenes a través del arte.

La iconografía Harrschciana  muchas veces nos sacude e interroga, otras nos seduce, pero siempre nos remite a la naturaleza humana,  al drama de la existencia y la finitud; existir en clave de Eros y  Tánatos, que es el mensaje oculto-explicito en la obra de esta artista queretana, que ha emigrado de aquí, pero siempre permanece en esta cercana lejanía, que así como la asfixia, la nutre y la purifica.

Erika es una pintora, fotógrafa, videasta que ha explorado múltiples formatos y técnicas. Ha reinventado las formas del eterno femenino, en donde las protagonistas de sus historias son mujeres que exploran nuevas posibilidades de ser ellas, de ser otras, y ser lo que el deseo quiere que sean. Desde el imaginario de Nabokov, que estalla en fluidos  y carnalidades, hasta los personajes que se metamorfosean en mariposas, para migrar en busca de algo que saben no encontraran en la quietud del desierto; solo el viaje  permite la libertad, la experiencia ligera de existir. El viaje de la mariposa es la metáfora, el trayecto es el deseo, la experiencia es la novedad, no hay destino. El viaje de la sexualidad como la consumación del deseo; el deseo permanente de migrar de una genitalidad a otra; la metamorfosis de la crisálida; la emoción de convertirse en otro; desear lo otro, y convertirse en el deseo del otro: en esa muerte que está hecha para renacer.

bobiglez@gmail.com