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Humanitas: Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

El pasado miércoles se llevó a cabo en el Museo de Arte de Querétaro una sesión más de Diálogos con el Museo con una charla sobre el Espíritu romántico en la era de lo efímero.

Se definió el romanticismo como un movimiento que reaccionó frente al neoclasicismo y a la modernidad decimonónica. Tiene sus antecedentes en la Alemania de fin del siglo XVIII en figuras como la del escritor y poeta  Novalis (1772-1801) quien será una figura que impulsará el espíritu romántico que se manifiesta en la tempestad y el ímpetu, desde el temor y la libertad. El romántico es el héroe trágico que se enfrenta al Fatum (destino)

El romanticismo es el espíritu que se manifiesta en la naturaleza en su estado puro, es decir, en la naturaleza no dominada por el hombre. El espíritu romántico es la afirmación del yo, es la fuerza creadora subjetiva que altera y transforma al mundo.

La poesía y el mito son el registro de la conciencia humana, porque el hombre es el único animal de la naturaleza que es capaz de crear y narrar mitos y ficciones, aunque también es el único en creerlos.  Novalis como poeta romántico afirma que la mismidad se comprenderá desde las fuerzas oscuras, instintivas y a la vez creadoras que habitan en el interior del hombre. La voluntad es una de ellas, que es la que permite sobrevivir al héroe frente a la tragedia. La firme creencia de que fuerzas misteriosas, como la magia provienen del interior de uno mismo.

El romantizar el mundo es una actitud frente a la aburrida vida cotidiana, es afirmación del yo. Romantizar nos explica es: “En cuanto doy alto sentido a lo ordinario, a lo desconocido dignidad de conocido y apariencia infinita a lo finito”

El mundo moderno secularizó la cultura, la vida misma. El romanticismo es una  respuesta y pregunta al mundo. La condición de orfandad que dicha secularización provocó en el mundo, hizo que los hombres  buscaran el misterio en la naturaleza, transformando a ésta en un nuevo absoluto con toda su fuerza e infinitud, ha la que le cantan y celebran con la poesía y el arte.

El romántico va de la melancolía al ímpetu, la melancolía por la perdida de la belleza y el misterio. El ímpetu es la manifestación de las emociones, pulsiones y fuerzas que se ocultan al interior del  yo. Los poetas y artistas romantización  la vida ordinaria, convirtiendo al desierto en lo numinoso.

Rüdiger Safransky en su texto nos explica que es el nihilismo moderno contra quién luchan los románticos cuando defienden el misterio. Los románticos reclaman la presencia de un dios, pero no un dios contra la inseguridad y la moral, sino un dios contra el aburrimiento, un dios estético, un dios que envuelva al mundo en el misterio. Solo así puede evitarse un mundo desencantado por el nihilismo.

Algunos de los artistas que pertenecieron al romanticismo fueron:  Beethoven (1770-1827) músico  con sus obras como la sinfonía Heroica, estrenada en 1805, y la Novena sinfonía interpretada por primera vez en 1824.  Sinfonías novedosas, más largas que las que se conocían y más ricas en sus partituras, con armonía complejas. Sinfonías de fuerza titánica, con intensidades paralizantes y angustiantes. Se estrenaba con él un nuevo lenguaje musical.

En la pintura el ejemplo es Caspar David Friedrich (1774-1840) quien supo plasmar el espíritu romántico en lienzos que muestran a la naturaleza como el nuevo absoluto y al hombre frente a ella, interrogándola para procurar su mismidad. En sus pinturas como el “Caminante frente a un mar de nubes” 1818,  y Monje frente al mar de 1810, el protagonista es la naturaleza misma. En el limite entre el cielo y el mar aparece un borde atmosférico y numinoso, como una región en la que el hombre celebra su encuentro con el absoluto.

Eugene Delacroix pintor francés (1798-1863) en su obra La balsa de la Medusa de 1818, nos describe como la naturaleza iracunda es capaz de demostrarle al hombre su finitud e insignificancia frente a ella. Otra obra de Delacroix  titulada “La Libertad guiando al pueblo” pintada en 1830, en la que agrupa al pueblo con la burguesía en la lucha revolucionaria por la conquista de la libertad, condición esta necesaria, para que el espíritu romántico se revele en todas las esferas de la vida.

En literatura mencionamos solo a Novalis  quien en su texto “Himnos a la noche” evoca su condición trágica tras la muerte de su amada Sophie en 1797 a causa de la tuberculosis. Su búsqueda del misterio y su pasión por el abismo es para encontrase con su amada. En sus textos proclama que a través del arte, es decir, de la creación en libertad, se haga visible la intuición del absoluto. El romanticismo alemán y el movimiento en general, no tiene nada que ver con las ideas ordinarias y kitsch que actualmente  se proclaman como románticas.   bobiglez@gmail.com