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Humanitas: Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

El 10 de mayo de 1508 Miguel Ángel comienza los trabajos preparatorios de la capilla Sixtina a petición del papa Julio II. El proyecto inicial preveía únicamente la recomposición de la antigua bóveda cubierta de estrellas. Miguel Ángel convenció al papa de pintar algo menos “pobre” que los doce apóstoles. El papa le otorgó la libertad de que pintara lo que quisiera. El maestro del Cinquecento italiano resolvió una composición por demás compleja que la dotaba de una transformación espacial. Encuadrados por las pilastras sobresalientes  sobre los doce recuadros que marcan los arcos torales que surcan las cuatro paredes de la sala se hallan los tronos de los Profetas y las Sibilas.

Debajo de ellas se encuentran los Ignudi (desnudos), sentados que sostienen escudos de bronce y ocupan el espacio central de la bóveda. Las pilastras  de los dos muros largos laterales continúan por los arcos transversales que, a su vez, delimitan los espacios ocupados por composiciones rectangulares; en estos rectángulos figuran las escenas bíblicas, de mayor o menor tamaño según que se correspondan o no con las secciones donde haya Ignudi. Así partiendo del altar se suceden la Separación de la luz y las tinieblas, la creación de los astros, la Separación de las tierras y las aguas, la Creación de Adán, el Pecado original, el Sacrificio de Noé, el Diluvio y la Borrachera de Noé. En las cuatro pechinas de los ángulos se hallan cuatro episodios relativos a intervenciones divinas a favor del pueblo de Israel (Muerte de Goliat, Muerte de Holofernes, castigo de Ammán e Historia de la serpiente de bronce). Entre los triángulos que quedan entre los tronos y en las lunetas de las paredes están representados los Antepasados de Jesucristo. Después de esto los espacios que quedaron libres se recubrieron con Ignudi broncíneos. Los atletas sobrehumanos que aparecían en el Tondo Donil se multiplican y se enseñorean de la gran bóveda de la Sixtina, dominándola con el ímpetu de su presencia física. Sólo las escenas realizadas en primer lugar conservan un equilibrio de gusto clásico (las de Noé) por el contrario, aquellas que tratan de la historia de los antepasados presentan una raza sobrehumana y colosal que marcha adelante, dominada por un Creador Eterno. Los Profetas y las Sibilas tan pronto consultan ansiosamente sus libros y gigantescos pergaminos, como suspenden la lectura, sorprendidos y alterados por algún pensamiento repentino  o bien por un visitante que ha cruzado el quicio interrumpiendo la revelación divina.

Sabemos que Miguel Ángel era un escultor y que tuvo relación con la técnica del fresco en el taller de Ghirlandaio pero nunca lo había puesto en práctica. Sabemos por algunos escasos dibujos que se encuentran en museo, que fueron utilizados para la capilla. La técnica consistía en pasar los dibujos a cartones y estos pasarlos al enlucido para después aplicar el color. La técnica florentina que utilizó Miguel Ángel fue la mezcla de Puzolona, cal y agua para el enlucido, que debe de estar fresco para absorber el color.

Se sabe ahora que el primer fresco que realizó con esta técnica fue el Diluvio, que luego se llenó de hongos y se deterioró. Miguel Ángel tuvo que dominar la técnica durante la ejecución del trabajo, que además dibujó y pintó en soledad. La técnica del fresco se tiene que aplicar en fresco sobre el muro para trabajar en las próximas veinticuatro horas, antes de que seque. Para Miguel Ángel fue un gran reto la decoración de esta bóveda. Además en las paredes laterales de la Sixtina existían pinturas murales de grandes maestros como Botticelli, Ghirlandaio, Cosimo Rossi, Perugino y Signorelli.

La bóveda finalmente se inauguró y abrió al público el 31 de octubre de 1512. Será hasta el año de 1533 que el papa Clemente VII de Médicis lo llama a Roma para encargarle la ejecución del muro del altar mayor en donde pintará el Juicio final, obra sin parangón del Cinquecento italiano que más tarde será censurada por el papa Pio IV quien encargará al pintor Daniele Volterra  llamado el Bragnettone que cubra con paños el sexo y las formas deshonestas y profanas de figuras religiosas.  Esto lo platicaremos con más detalle cuando abordemos el juicio final.

Los invitamos queridos lectores a visitar la réplica de la Capilla Sixtina en el Centro Cultural Gómez Morín para que vivan una experiencia diferente, en donde ronda el espíritu de Miguel Ángel y del Cinquecento italiano.  bobiglez@gmail.com