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Humanitas: Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

Volvimos nuevamente al estudio del viejo pintor en el centro de la ciudad de México. El lugar permanecía igual, no había cambiando ni un ápice. La luz ambarina entraba por la ventana principal de la que escurría una cortina-persiana que provocaba el efecto de la luz grácil.  El anciano sentado frente al caballete realizaba una gradación de tonos de un azul de ultramar sobre una paleta de madera. Sobre el caballete había una tela que solo estaba manchada con grisalla que desvanecía un dibujo al carbón y sanguina. En el taburete una tazón de porcelana de Limoges, contenía varios pinceles de mangosta y unos godetes de cristal con restos de aceite .

El carissimo pintor me imputó la autoría de un relato sobre el origen del uso del lienzo en la pintura, el cual tuve que recordar junto con él y trataba sobre el empleo de la tela como soporte de la pintura:  Los tejidos de lino se conocen desde hace 6000 años aproximadamente. Los materiales textiles se elaboraban  principalmente de lino, también se han encontrado hilos de origen animal (lana) y vegetales como el algodón en las vendas de las momias egipcias. El uso del lino para la pintura a la encáustica se utiliza desde el antiguo Egipto en los retratos de las momias que estaban hechos en  tela de lino sobre madera. Plinio el Viejo (23 – 79 d.C.) en su Historia Natural, nos describe que en Roma se hizo un retrato de Nerón hecho en una tela de treinta metros, es decir, una pintura conmemorativa. Sin embargo, se sabe que antes del siglo XV las pinturas en tela eran escasas, ya que los temas que representaban eran profanos, como estandartes, banderas, imágenes, arcos festivos, y seguramente la técnica no adecuada los deterioró y por ello no se conservaron.

Un artista del Quattrocento italiano Paolo Uccello (1397-1475) utilizó por primera ves una tela para pintar al temple un san Jorge con el dragón que se encuentra actualmente en la National Gallery de Londres.  Artistas del Renacimiento como Andrea Mantenga (1431-1506) tuvieron a su alcance telas de velas marinas venecianas, que se consideraban de la mejor calidad. El uso de  la tela de lino resultó más cómodo y económico para los artistas. También existe la leyenda de que los lienzos de lino tensados en bastidores se empezaron a usar para pintar temas religiosos, que debían ser llevados en procesión por las calles, especialmente en Italia según nos reporta Ralph Mayer en su texto Materiales y Técnicas del Arte. Para los artistas venecianos el clima era un factor inviable para la pintura mural por la abundante humedad en las paredes de Venecia. Podemos decir que el uso de la tela para la pintura  los pintores flamencos lo experimentaron y los venecianos lo divulgaron.

El uso de la tela de lino también se conoce en la fabricación de las velas marineras, sabemos por los relatos homéricos que el héroe  Odiseo en su periplo para llegar a Ítaca, luego de un naufragio en la isla de Ogigia reinada por la ninfa Calipso, fémina del amor, que le ofreció la inmortalidad al héroe a cambio de convertirse en su eterno amante. Odiseo prefirió la aventura de seguir siendo mortal y volver donde los suyos. La bella Calipso lo provisionó de tela para que alzara velas. El astuto Odiseo construyó una nave y confeccionó brazas y drizas de calidad para hacerse a la mar.

Plinio el viejo comenta  que las velas de las embarcaciones eran teñidas de color púrpura de Tiro, o pintadas con motivos geométricos o insignias.

Además del lino se usó el cáñamo para la fabricación de velas, los fenicios que fueron de los primeros navegantes  utilizaron la tracción del viento con velas teñidas de púrpura para cruzar las columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar) y llegaron hasta  las islas británicas.

En la pintura la tela más noble ha sido sin duda el lino, Tiziano fue de los primeros artistas en descubrir sus bondades como soporte para la pintura. La tela de lino como soporte para pintura tiene que ser de trama y urdimbre cerrada, en la antigüedad cuando las telas eran menos apretadas se empezaron a usar las imprimaturas, es decir, una capa de material que cubre la tela y la impermeabiliza para que no se traspase la pintura y además sirvió de fondo para recibir el dibujo y los pigmentos. Los lienzo de algodón, como el dril, la lona o sarga se empezaron a utilizar cuando comenzó la producción industrial, sin embargo, estos son muy inferiores a los de lino. Hay una variedad de tejido que se conoce como batista, esta tela presenta hilos finos en los que la urdimbre está construida por lino y la trama por algodón, se elaboraba en Flandes. En Alemania Alberto Durero pintó sobre fino lienzo batista con pinturas al temple sin imprimación, y en Flandes Peter Brueghel hizo lo mismo según nos reporta Max Doerner, pudiendo ser estas de las primeras obras de caballete sobre lienzo.

El anciano pintor quedó conforme con el relato contado, con parsimonia hurgó en una delicada cómoda de su estudio y nos mostró una vetusta tela que tenía envuelta en un fino papel. Nos miró y nos dijo, esta tela es tejido de batista, fue un regalo que me hizo un  marchante en Bélgica cuando viví ahí alguna vez. Intenté tocar el fino tejido, pero su mirada me lo impidió, solo acerté a decir que estas antiguas telas fueron las que usaron los grandes maestros de la pintura. El viejo se puso sus gafas, miró la tela con entusiasmo y dijo, así es queridos amigos, por eso está intocada, solo unas manos como las del gran Durero podrían pintarla, pero no ha nacido otro pintor igual desde el siglo XVI.  Guardó el preciado envoltorio y volvió a su tarea frente al caballete, murmurándonos como despedida su pasión por la belleza del azul ultramar fabricado con lapislázuli de Afganistán… bobiglez@gmail.com