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Humanitas: Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

Contrate a un detective para que lo siga durante una jornada de veinticuatro horas, recomiéndele que le tome fotografías y que documente su existencia, es decir, que verifique y compruebe que usted existe cuando menos durante un día. Esta acción la llevó acabo Sophie Calle, artista francesa en el año de 1981 y la llamó “La sombra”. El objetivo de esto es responder a la pregunta que Calle se ha hecho y que es uno de los ejes de su trabajo: la existencia. ¿Qué es eso de tener una vida? ¿Cómo se es alguien?  ¿Cómo sabemos quiénes somos? Estas preguntas son las que la artista se ha planteado y le han dado sentido a su proceso artístico: la exposición de la intimidad, el juego con las sombras, la ansiedad por comprobar si la realidad que nos constituimos es falsa o verdadera. La identidad es una búsqueda permanente para esta artista. El arte de Sophie es acción y posibilidad de multiplicar todos los medios para comprender y comprobar el ser ahí. “Puede decirse que el material de su trabajo no son las fotografías ni los textos que escribe sino las situaciones y procesos que ella suscita”. El territorio de la experiencia, la disolución de las fronteras entre arte y vida son el material que le da lugar a las propuestas de Sophie Calle.

En los inicios de su carrera artística, Calle se dedicó a perseguir extraños por París y documentar sus movimientos practicando la experiencia de mirar y ser mirado, “ser  testigo del otro se convierte en una manera de otorgarle realidad de cuidar por un instante su intimidad”. Seguir al otro era una forma de no tomar decisiones, de hacer e ir a donde el otro. Luego de los seguimientos del otro decidió llevar a los otros a su cama llamando a esta acción que documentó fotográficamente “Los durmientes”.

La muestra titulada “Cuídate mucho” la artista francesa la presentó en la Bienal de Venecia 2007 y luego en México en el museo Tamayo. Sophie Calle se inspiró en una carta que recibió por correo electrónico en la cual su novio le anunciaba que la relación había terminado, pero termina la carta con la expresión Cuídate mucho, cosa que no pudo interpretar a bien la artista y le solicitó a 107 mujeres, entre artistas e intelectuales, que interpretaran el texto de todas las maneras posibles. El resultado de esto es lo que conforma la obra de la artista conceptual en la que su trabajo es un cruzamiento entre las órbitas de la intimidad y la identidad. La artista explicó cómo surgió la obra: “Recibí un e-mail de ruptura”, explica Sophie en su libro. “No supe qué responder. Fue como si no fuera conmigo aquello. Terminaba diciendo: ‘Cuídate mucho’. Tomé la recomendación al pie de la letra. Pedí a 107 mujeres que me ayudaran a interpretar el e-mail. Que lo analizaran, lo comentaran, lo representaran, lo bailaran, lo cantaran, lo disecaran, lo agotaran. Que hicieran el trabajo de comprender por mí. Que hablaran en mi lugar. Una manera de tomarme mi tiempo para romper. A mi ritmo. En definitiva, cuidarme”.

En Cuídate mucho se observa que aquello que nos toca en lo más íntimo – la ruptura de un amor, por ejemplo, no tiene por qué necesariamente ser un asunto personal, se debe convertir en un asunto público, compartido para curarse o cuidarse a través de los otros.

Lo doloroso es un ejercicio que debe ser compartido, no es necesario resolverlo en soledad, es el momento en que sabemos que el otro o los otros existen, que están ahí para curarnos y para cuidarnos. La experiencia del ser siempre parece que es un asunto subjetivo, íntimo, lingüístico, angustiante, sin embargo, es una experiencia que nos arroja precisamente al otro. Y lo mejor como en el caso de Sophie Calle es que descubrimos que no estamos solos, el uno somos todos.  bobiglez@gmail. com