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Humanitas: Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

El templo griego es un edificio que emerge de la tierra, que acontece y se manifiesta en el mundo a los hombres, las rocas se convierten en formas pensadas, racionales que alojan lo sagrado. El templo  es el espacio sagrado que los hombres ofrecen a los dioses. El Partenón es un ejemplo de la arquitectura de los dioses.

Fue construido entre los años 447 y 432 a. de C., en tiempos del gran Pericles ofrecido a la diosa Atenea Palas en agradecimiento por el triunfo griego contra los Persas. Los arquitectos de este edificio fueron Iktino y Kalíkrates, y Fidias el escultor y supervisor. El estilo de este edificio que corona la Acrópolis de Atenas es  dórico aunque combina algunos elementos jónicos. Esta arquitectura llamada ática tiene determinadas proporciones que la hacen singular.

El Partenón construido casi en su totalidad de mármol del monte pentélico, se levanta sobre una planta rectangular de 69.5 metros de largo, 31 de ancho y 10.4 de altura en sus columnas. Recordemos que en su interior habitaba la escultura de la diosa Atenea hecha de marfil y oro, llamada también crisoelefantina que tenía 12 metros de altura, obra de Fidias. En sus lados o flancos tiene 17 columnas de cada lado y en sus fachadas 8 en cada una, esta proporción se conoce como 9:4 y se utilizó mucho en la arquitectura griega.

La estructura del edificio griego  inicia en el basamento o estereóbato, luego sigue el estilóbato de donde arrancan las columnas, porque en este orden no tienen base. La columna o fuste esta dividida en 11 porciones o tambores, que se unen al capitel con una moldura llamada collarino, el capitel esta formado por el equino y el ábaco, sobre de este descansa el entablamento que consiste en la arquitrabe, friso y cornisa. En el caso del Partenón el arquitrabe es lisa, el friso está formado por las metopas y los triglifos, las primeras son circulares y están decoradas con relieves escultóricos, los segundos presentan tres estrías que recuerdan la arquitectura leñosa arcaica. El techo fue una estructura adintelada de dos aguas, el tejado era de madera y las tejas que la cubrían eran de mármol. En sus fachadas presentaba el frontón  o tímpano, un triangulo isósceles, en el que se imponía decoraciones escultóricas y relieves mitológicos. En este caso en la fachada principal estaba representado el nacimiento de Atenea y en la fachada opuesta la lucha entre Atenea y Poseidón.  Mientras que en el flanco Este en las metopas estaba representada la gigantomaquia y en el lado Oeste la amazonomaquia. La centauromaquia se representaba en el lado Sur y la guerra de Troya en el Norte.

Los constructores griegos además resolvieron el problema del efecto de la perspectiva de la columnata debido a su altura, realizaron el ensanchamiento de las columnas en su parte superior unos cuantos centímetros y así le proporcionaron la esbeltez que se aprecia en perspectiva.

Este emblemático edificio griego pudo seguir siendo templo de distintas profesiones de fe durante algunos siglos hasta que  en 1687 sufrió su verdadera devastación cuando ocurrió la guerra entre los turcos y griegos, durante el sitio de los venecianos una bomba destruyó dicho edificio causándole daños irreparables. Más tarde en el siglo XIX el embajador británico en Constantinopla dispuso desmontar todas las esculturas que se encontraban adosadas al edificio para trasladarlas al Museo Británico donde actualmente  se pueden apreciar.                       El expolio de los ingleses a las grandes culturas del Medio Oriente se puede apreciar en toda su proporción en el British Museum .

La arquitectura griega heredó al mundo las formas y las estructuras racionales del hacer humano en la construcción de edificios. Sus aportaciones lo mismo fueron tomadas por los romanos para resolver problemas constructivos y al mismo tiempo las hicieron evolucionar, como ocurre con el desarrollo del arco de medio punto en Roma y sus consecuencias lógicas que serán la bóveda de cañón y la cúpula. Occidente será el gran heredero de la cultura griega y de su arquitectura. Sería deseable que hoy en día algún edifico de los que se construyen en nuestra ciudad tuviera las características necesarias para que dentro de 2400 años las nuevas generaciones los sigan conservando y admirando como es el caso del Partenón. En lo particular pensamos que en los últimos cien años no se ha construido en Querétaro nada de llamar la atención, además de que nuestros edificios emblemáticos como los Arcos o Santa Rosa de Viterbo, ex-convento de San Agustín y hasta el templo de Teresitas con su fachada de inspiración griega, en su grandeza empequeñecen todo lo que hasta ahora se ha construido. Valga una excepción al Centro de Congresos.  bobiglez@gmail.com