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Humanitas: Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

El pasado miércoles 26 se llevó a cabo en el Museo de Arte de Querétaro el conversatorio de Diálogos con el Museo, con el tema Ética y Arte, en la que participaron el Dr. José Salvador Arellano experto en Bioética y una de las figuras a nivel nacional más reconocidas en el tema. También participó el artista visual Roberto Rosano Lara, quien además es semiólogo, científico y crítico cultural. Una de las principales ideas del Diálogo fue explicar cómo se define la ética y su diferencia con la moral. Mucha gente confunde los fundamentos de la ética con las normas morales y religiosas. Este Diálogo permitió explicar al público asistente (casi cien personas) la ética como una disciplina filosófica que critica las teorías y las acciones morales. La ética es una disciplina de carácter reflexivo y crítico. Desde la ética se establecen preguntas y no normas morales. La filosofía como un discurso crítico sobre teorías y acciones relativas a la humanidad; y la Estética como disciplina filosófica que critica las actividades (producciones) y las teorías relativas a las artes. También se comentaron las cinco perspectivas entre Ética y Arte a saber: la Desvinculación entre ética y arte; segundo Marxismo e ideología: el arte como un producto burgués. Marxismo crítico: el arte como fuente de liberación y de acción revolucionaria. El Etícismo estético: Nietzsche y Schleiermacher como plataformas giratorias. Bioética y arte: la creación artística ante los principios de autonomía, justicia, beneficencia y no maleficencia.

Se dieron algunos ejemplos de algunos artistas que han manipulado seres vivos y las implicaciones que estas acciones podrían tener. En general se plantearon preguntas para nuevas discusiones sobre el amplio tema, en virtud de que se ha hablado poco de si existe una ética para el arte y si así fuera, ésta cómo tendría que ser de manera que no entrara en el territorio de la censura, de la falta de libertad, la manipulación ideológica y religiosa. También se abordaron ejemplos en la historia de cómo el arte ha estado sometido a deberes impuestos, ya sea por la religión que lo somete a mostrar lo sagrado; o en las dictaduras y totalitarismos en los que el arte funciona como propaganda ideológica y justificación del régimen político. También se señaló al mercado como otro agente de manipulación del arte, ya que lo que hace es avalar determinadas tendencias o prácticas artísticas de algunos autores para convertir el objeto creado en mercancía. Es decir, antepone el valor de cambio por el valor de uso del objeto artístico. Estas prácticas han problematizado el mundo del arte. Nosotros creemos que el arte es una construcción del presente (que funde pasado y futuro). El arte está incursionando en otras disciplinas y se está apropiando de sus métodos y tesis. El arte contemporáneo se debe de entender como un sistema multidisciplinario y trans-disciplinario. Un sistema de información complejo que produce información, sentido crítico y beneficencia al desarrollo de la humanidad y la civilización. Si bien el artista es un interlocutor social, el arte es también transgresión, política, sexualidad, género, cuerpo gozante-cuerpo enfermo; violencia, guerra, belleza y muerte.

En tiempos en el que la mayoría de las instituciones serias están estableciendo protocolos de bioética para todas las actividades y profesiones, una de las preguntas fue qué se haría con los artistas que se han dedicado a trabajar con cadáveres, fluidos corporales, materiales orgánicos. Otros han practicado con animales vivos produciéndoles un sufrimiento innecesario. Sabemos que en sus inicios el grupo Semefo sacrificaba gallinas degollándolas y jugando a rituales chistosos con la sangre de los animales. También licuaban ratones vivos frente al público. Otro caso fue el del artista Guillermo Vargas H. quien expuso un perro callejero y enfermo en una galería como parte de su trabajo artístico, al cual dejó sin agua y comida para que el público se sintiera transgredido por la acción de ver morir al perro. Y como estos hay infinidad de acciones maleficentes que poco abonan a la civilización y al humanismo. Estamos de acuerdo que el arte es un disparador de emociones, pero el papel del artista frente a los problemas sociales y la crisis de la civilización en el siglo XXI es un foco rojo que en muchas en prácticas artística o seudoartísticas se están manifestando a manera de barbarie. El arte debe promover la autonomía, la justicia, la bondad y el beneficio. Las preguntas están en la mesa y la moneda está en aire, la cultura es la memoria y acción humana en busca del bien común y la beneficencia para toda la sociedad. Civilización o barbarie. Conclusión: El arte no sólo debe conmover o provocar reacciones, sino debe transformar. bobiglez@gmail.com