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Humanitas: arte y pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

Marsilio Ficino (1433-1499) filósofo y monje renacentista, determinó que el planeta Saturno se identificaba con el estado de ánimo melancólico y que éste se relacionaba con los artistas, es decir, con la genialidad de los artistas como seres excepcionales.

Para Aristóteles la melancolía además de ser una frontera ambigua entre la razón y la imaginación, también la relacionó con la genialidad. En los Problemata, libro XXX se dice que todos los hombres excepcionales son melancólicos, esto obedece al exceso de bilis negra. Según el  texto del Estagirita, son condiciones físicas anormales las que hacen a los hombres excepcionales. Entonces durante el mundo clásico la melancolía era un limes ambiguo entre razón, imaginación y genialidad. Sin embargo, para el mundo medieval era un estado enfermo, un espíritu pusilánime, era el tedium vitae o laxitud del corazón.  En el Renacimiento existían cuatro temperamentos en el ser humano a saber: el flemático, el colérico, sanguíneo y melancólico. La bilis negra o melancolía se relacionaba con los arquitectos y los artistas. “La melancolía simboliza la esfera intelectual asociada con el planeta Saturno, simboliza la conexión entre el mundo racional de las ciencias y el imaginativo de las artes”. El gran artistas alemán Alberto Durero se identificaba con la melancolía, muestra de ello es su famoso grabado titulado “Melancholia I” en el que nos participa de una compleja y misteriosa iconografía asociada con este estado o temperamento humano. En dicho grabado aparece un ángel , en actitud meditabunda o triste, recargando la cara en el puño; porta un compás y pende de su cintura  un manojo de llaves. Porta laureles de la victoria en la cabeza, sin embargo no tiene  la sonrisa de la victoria (Panofsky). Junto a él hay una piedra de molino recargada sobre el muro de un  taller o torre, cosa que no se alcanza apreciar, desde ahí un amorcillo se sostiene y está escribiendo algo sobre una tablilla. A los pies de ambos personajes se encuentra un perro echado, símbolo de la fidelidad. En primer plano aparecen instrumentos de artesanos carpinteros y de arquitectos, un cepillo de carpintero, un serrote, cuatro clavos un desarmador; del otro lado una esfera y junto un tintero y pluma en referencia a la arquitectura. En el centro se encuentra un enigmático poliedro que probablemente hace alusión al cristal de alunita, material asociado a la fabricación de alumbre, compuesto muy preciado y utilizado por los artistas para la fijación de acuarelas y pigmentos. Su comercio estaba en manos del Vaticano, y tal vez Durero, con su filiación protestante, estaba criticando ese monopolio de la iglesia romana. Sobre una de las paredes del misterioso cuarto cuelga una campana símbolo que nos alerta con su sonido mágico. En ese mismo plano cuelgan de la pared un reloj de arena en relación al tiempo (Cronos) y una balanza que nos recuerda la justicia. Sobre el muro de la supuesta torre está recargada una escalera de siete peldaños que no se sabe  hacia donde asciende, aunque siempre es un símbolo de poder creador, del tiempo, de la voz de dios y de la espiritualidad, bajo ella aparece un cuadrado mágico en orden de cuatro, que en este caso reproducen una numeración en 18 cuadrados simétricos que en todas las formas en que sean sumados dan  el número treinta y cuatro. El cuadrado mágico tiene orígenes muy antiguos se remota a la china en donde apareció el primero en un caparazón de ascensión a un estado superior de espiritualidad o de conciencia. En el fondo de la obra se aprecia un paisaje con lago y una visión de una población. En el horizonte se abre un arcoíris que custodia una estrella o cometa que esta cayendo e iluminando el cielo, probablemente se trate de la melancolía que esta cayendo sobre la tierra o es una alusión al planeta que rige los estado de animo de los artistas y genios. Aparece un murciélago con una cartela que anuncia la inscripción “Melancolía I” .

En el siglo XVIII sir Richard Blackmore utilizó la palabra latina “depresión” para referirse al abatimiento del animo. El miedo y la tristeza se relacionaron con la melancolía. La ilustración científica determinó a la melancolía como una enfermedad. La medicina del siglo XIX se aventuró a la cura de toda enfermedad a base de medicamentos y la melancolía no estuvo exenta de ello. Más tarde la psicología abordo el problema manteniéndolo en la esfera de los trastornos de la mente o la psique.

Para el mundo posmoderno la melancolía es una conciencia clara e irónica de los límites humanos. Es un simulacro de la muerte en vida, una preparación para lo que va a venir. La melancolía es la tristeza más antigua de los mortales por la huida de los dioses, que aun en la desgracia, esperan la salvación que se les ha quitado.

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