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Humanitas. Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

En 1985 Eduardo Chillida Belzunce con 21 años de edad  sufre un terrible accidente en motocicleta que le deja en coma y luego con parálisis de medio lado.

Esta experiencia de vida es superada por Eduardo a través del esfuerzo y su pasión por el arte.

“Estar seguro de uno mismo nunca es malo, de lo que no hay que estar seguro nunca es de cómo va a ser el próximo cuadro” comenta Eduardo Chillida.

Eduardo afirma que la luz con sus sombras es su verdadera maestra.

El punto de fuga de su obra pictórica es su propio ser, es decir, en cada pintura estamos viendo a través de sus ojos. Chilida recrea la realidad desde el interior de la arquitectura, busca la luz de las ventanas, de las puertas para dejar entrar al paisaje. El color y la luz entra por los ojos del espectador. Su paleta es festiva, dionisiaca, mediterránea. Su trazo sincero y virtuoso.

La fuerza expresiva de su pintura es consecuencia de su pasión por la vida. En esta exposición de Diálogos entre luz y materia nos permite apreciar una serie de obras en las que desde una ventana, una terraza o una puerta, Eduardo referencia la materia a partir del efecto de la luz. Como bien decía el pintor: la luz es mi verdadera maestra, y se nota en su paleta y particularmente en esa preferencia que tiene por el azul. Chillida celebra al azul ultramar, al azul de Prusia, al azul de talo. El color azul es su aliado, el naranja un camarada, y el violeta es un As debajo de la manga.

En su pintura de interiores solo hay objetos, materia que solo cobra sentido con la intención del artista. Mesas, sillas, tazas, pinceles, tubos de pintura, vasos, velas y toda la parafernalia del estudio de un pintor.

Eduardo también es escultor y presenta en esta ocasión algunas piezas en bronce, relieves, figuras y manos, con ese carácter expresivo que lo representa.

Eduardo se volvió surdo al recuperarse parcialmente del accidente de motocicleta.

Esta condición de Chillida, como artista que crea con una sola mano, nos hizo recordar a otros grandes artistas mexicanos que por causa de su Daimon, tuvieron que producir con la limitación de una sola mano. Un caso conocido es el de María Izquierdo, quien sufrió una hemiplejia quedando paralizada del lado derecho, luego de denunciar el machismo de los pintores Diego Rivera y David A. Siqueiros que le impidieron pintar un mural de 200mts cuadrados, teniendo que aprender a pintar con la mano izquierda. Otro caso fue  el  del gran escultor Jesús Fructuoso Contreras, que perdió el brazo derecho y estando así realizó la escultura en mármol titulada “Malgre tout”, que se encuentra en el Museo Nacional de Arte. Conmovido tal vez por el suceso de Contreras, el pianista y compositor mexicano Manuel María Ponce decidió componer una pieza que rindiera homenaje al escultor titulada Malgre tout ( pesar de todo) para ser ejecutada en piano con la mano izquierda.  Heráclito en un fragmento dice: El carácter es el destino del hombre.

Y el gran dibujante y muralista José Clemente Orozco quien siendo aún adolescente perdió la mano izquierda en un accidente con pólvora, y sin embargo se convirtió en uno de los más grandes artistas de la escuela mexicana de pintura del siglo XX.

Los invitamos amables lectores a visitar la exposición “Diálogos entre luz y materia” en el Museo de Arte de Querétaro que permanecerá hasta el 5 de diciembre.

bobiglez@gmail.com