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Humanitas. Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

Un 19 de julio de 1939, el millonario y mecenas Edward James y Salvador Dalí acudieron al estudio de Sigmund Freud en la ciudad de Londres. Salvador Dalí que anhelaba ese encuentro desde hacía tiempo estaba muy emocionado de conocer a Freud. En varias ocasiones Dalí había visitado Viena, aparte de ir a ver el cuadro de Veermer de la colección Czernin, fantaseaba conocer al profesor Freud, pero éste nunca lo había recibido. Ahora por fin se daría la anhelada entrevista, que aprovecharía para mostrarle su cuadro sobre mito de Narciso al adusto doctor. Durante la visita Dalí desdobló unos papeles manuscritos y leyó con su peculiar teatralidad el poema “Mite de Narcis”, escrito por él en clave paranoico-crítico, mientras el profesor miraba el cuadro y observaba con verdadero interés psicoanalítico al atrevido pintor surrealista, que pretendía explicarle el sentido y el valor del inconsciente en el método paranoico-crítico al padre del psicoanálisis. Mientras tanto, Edward James permanecía en silencio, sentando en un sofá mirando la mise-en-scene de Dalí. James sólo levantaba la ceja y se tocaba la barbilla ante el silencio del profesor. En algún párrafo de los versos que declamaba el pintor catalán decía: “Cuando esa cabeza se raje, cuando esa cabeza se agriete, cuando esa cabeza estalle, será la flor, el nuevo Narciso, Gala, mi narciso”. Ya finalizado el encuentro, Dalí se sentía satisfecho con la visita y apreciaba las breves palabras de Freud que le dijo: “El arte clásico y los mitos me permiten indagar en el funcionamiento del inconsciente, porque son inocentes, por lo que el surrealismo me resulta de poco interés por el grado de conciencia en que se manifiesta”.

El responsable de este divertido encuentro fue el escritor Stefan Zweig, amigo de todos. Freud le comentó a Zwei en una carta posterior al encuentro… “Dalí ha cargado de gran contenido inconsciente su visita a mi estudio, el cuadro no tiene ningún valor psicoanalítico, no sé porqué lo surrealistas me han hecho un santo. El joven catalán es un fanático, y pienso que se encuentra aún en la etapa anal”. Dalí realizó un dibujo de Freud con la cabeza en forma de caracol de bourgogne y se lo entregó a Stefan Zweig para que se lo hiciera llegar a Freud, pero nunca se lo entregó al profesor.

Las fuerzas desconocidas del inconsciente fueron interpretadas por el psicoanálisis. Las fuerzas desconocidas de los átomos y sus partículas fueron estudiadas por los científicos. Las fuerzas desconocidas del binomio arte e inconsciente fueron reveladas por los surrealistas.

Giovanni Morelli (1816-1891) fue un erudito y crítico de arte italiano, que desarrolló un método que consistía en buscar indicios, huellas, elementos insignificantes; encontrar detalles y peculiaridades en la obra de un artista. Este método permitió a Morelli identificar los falsos cuadros que existían en importantes colecciones en museos de Roma, Italia en el siglo XIX. Se puede determinar cuáles son los rasgos específicos de cada artista bajo el empírico método de Morelli.

Las correspondencias de Morelli con Freud y Dalí, consistieron específicamente en que los indicios o rasgos en las pinturas, son actos inconscientes, que el artista no puede controlar, que surgen inocentemente y están presentes siempre en sus obras. El no encontrar estos indicios en la obra de un artista, de acuerdo al método Morelli, se trataría entonces de una falsificación o en su defecto de una autentificación.

Sigmund Freud encontró esos indicios en el comportamiento inconsciente de sus pacientes, y descubrió la fuerza del inconsciente y su interpretación como método para tratar y comprender el comportamiento humano.

Salvador Dalí encontró en los sueños indicios de su inconsciente creativo y en las ciencias, la fuerza de la naturaleza invisible que el artista con sus habilidades hizo visibles a través de su obra. bobiglez@gmail.com