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Humanitas. Arte y Pasión

  • Roberto González y Andrea Avendaño

Jesús Reyes y Ferreira mejor conocido como Chucho Reyes, fue un artista singular. Nacido en Guadalajara, Jalisco en 1880 y fallecido en la ciudad de México en 1977.

Este artista de gran calado se dedicó desde muy joven al coleccionismo de antigüedades y figuras populares en su natal Guadalajara.  Sus obras están hechas a base de temple, preparado con anilinas y cola natural sobre papel de china, sus temas favoritos los caballos, gallos, cristos, ángeles y figuras de la cultura popular entre otras cosas.

Chucho Reyes  fue un pintor de lo popular. Se sabe que gustaba de pintar el papel de china que ocupaba para empacar los objetos que vendía en su tienda de antigüedades, hasta que se sus clientes maravillados con el papel decorado, empezaron a pedírselo para enmarcarlos y coleccionarlos.

Su trabajo fue obteniendo reconocimiento entre las élites artísticas e intelectuales de nuestro país. Siqueiros y Diego Rivera le dieron el espaldarazo a su obra, reconociendo su originalidad. Chucho Reyes descubrió una mexicanidad que enriqueció la cultura popular.

En el año de 1942 conoció al pintor ruso Marc Chagall cuando este vino a México acompañando un ballet. En el Palacio de Bellas Artes,  Reyes  le mostró sus pinturas al ruso, al verlas sorprendido le dijo: “Eres el Chagall mexicano”.

Jesús Reyes tuvo una gran amistad con el arquitecto Luis Barragán,  Chucho fue  decorador de sus casas y fue también el inspirador del uso del color en las estructuras de Barragán . También participó en el proyecto escultórico de las torres de Satélite al lado del escultor Mathias Goeritz y Luis Barragán .

Su paleta inspiró los colores de las torres de satélite, así como el de las residencias que construyó Barragán, en donde el azul cobalto, el rosa mexicano y el ocre de la tierra, los convirtió en expresiones de la arquitectura mexicana, la poética del color actuaba en el teatro de su corpus artístico.  Chucho Reyes fue amigo de importantes artistas e intelectuales como Octavio Paz , Luis Cardoza y Aragón, Erich Fromm, Justino Fernández entre otros que escribieron sobre su obra. Un anécdota de José Luis Cuevas revela que cuando estaba enfermo o que más bien el creía que padecía del corazón,(gran hipocondriaco) recibió un regalo de Chucho Reyes que consistía en un reloj de arena del siglo XIX. Recuerda que un día le llevaron el periódico Excélsior y en una pequeña nota leyó que el artista mexicano Jesús Reyes Ferreira había muerto. Impactado por la noticia de su amigo, volteó a ver el reloj de arena que le había regalado y se percató que se había detenido sin razón alguna. Lo considero un mensaje extraño como muchos que le han ocurrido a Cuevas a lo largo de su vida.

Jesús Reyes desde los 17 años mostro su pasión y gusto por el arte, además de que su padre fue un coleccionista de antigüedades, el joven Reyes trabajó en una tienda de materiales para artistas llamada Casa Pellandini en donde decoraba los escaparates de la tienda con gran gusto. También decoró fiestas, plazas de toros, altares de dolores entre otras cosas. El enorme colorido que broto de las manos de Chucho Reyes es un legado de lo mexicano y dignifica  la cultura popular. Sus imágenes tienen un aroma a ese México que se está olvidando. Nos recuerda ese maximalismo o barroquismo inconsciente que practicamos los mexicanos por el horror vacui que padecemos, y el sentido dramático con el que interpretamos las pinceladas expresionistas.

En el Museo de Arte de Querétaro, puede usted amable lector, conocer varias obras de este artista mexicano, en el marco de la exposición “Rostros y Tradiciones de México” de la colección Sura. Los esperamos de martes a domingo de diez  de la mañana a seis de la tarde en el exconvento de San Agustín.

Si quiere saber más sobre este artista le recomendamos el libro “Chucho Reyes” de Lily Kasner, Ed. RM 2000.  bobiglez@gmail.com