imagotipo

Humanitas. Arte y Pasión – ¿La Posmodernidad es un síntoma de fatiga de la modernidad?

  • Roberto González y Andrea Avendaño

En la llamada Posmodernidad, ya no interesa la totalidad de la realidad y su sentido, no se justifican ya los megarelatos ni las vanguardias artísticas. Todo puede surgir de la ligereza y la superficie, no es necesario hondar en la teoría o dominar la técnica.

La realidad se percibe ahora en parcialidades, en fragmentos de lo que ocurre. No hay interés por profundizar, se prefiere permanecer en la superficie de la realidad y de la vida.

La política y la democracia de nuestro país, es un buen ejemplo del fin de las ideologías, en el que aparecen individuos que se involucran en la política en busca de poder y beneficio personal. No trabajan para el beneficio de la comunidad porque carecen de una ideología que los oriente y comprometa con el quehacer político.

Las ideas de democracia y bien común surgieron de la ideología política, ésta entendida como un ideal para procurar el bienestar de la sociedad; sólo los sujetos formados ideológicamente son capaces de llevar el timón de un gobierno cumpliendo atinadamente con un programa ideológico en beneficio de todos. Pero si el sujeto no está preparado ideológicamente entonces ocurre lo que le está pasando. Por ejemplo, en Estados Unidos una persona sin formación política va a gobernar la nación más poderosa del planeta, y como todo el mundo sabe que el señor no sabe, es por ello que hay gran incertidumbre y crisis global. El Zoon Politikón ha muerto.

La realidad deja de ser un territorio de experiencia humana que enriquece el espíritu, para convertirse en un centro comercial, en donde lo útil le da sentido a las cosas, y lo inútil dejado de lado. El valor de uso es sustituido por el valor de cambio, todo debe ser remunerado de alguna manera, la experiencia por si misma (como valor de uso) no tiene ningún sentido si no se recibe algo a cambio; el conocimiento mismo, ya no interesa si no es útil como valor de cambio. Nadie estudia ya latín o griego; la filosofía la están eliminando de los planes de estudio porque la consideran inútil. Es decir, se tienen que estudiar materias que sean útiles para el mercado, que el sujeto intercambie su conocimiento por algo material, (dinero). Que estudien informática, ingenierías, proyectos industriales, producción. Ese es el espíritu de nuestro tiempo que  algunos pensadores le llaman Posmodernidad, Hipermodernidad o Modernidad líquida. El nombre es lo de menos, lo de más son las consecuencias que este comportamiento humano traerá a cuestas, porque la idea moderna de progreso ya no existe como tal, ahora se impone el “Carpe diem” locución latina que nos remite al aquí y al ahora, cancelando la idea de futuro con progreso. El progreso es como la providencia cristiana, se desarrolla para el beneficio de la comunidad. Esto ahora está superado por el individualismo, que sólo busca el beneficio personal. Esta postura actual traerá consecuencia que ya estamos padeciendo. El pensamiento ligero y el vacío es lo que abunda en nuestra sociedad. Pensemos en las relaciones humanas como se han deteriorado en función de lo ligero y superficial: el amor, la familia, la sexualidad, la fidelidad, y lo poco que nos importan los otros, La ética ha perdido su vigencia en esta sociedad de lo ligero y lo inmediato.

La ética ha dejado de aplicarse en el interior de la familia, de la educación y las profesiones. Casi nadie se maneja por sus principios, se antepone el interés personal o el valor de cambio, antes que actuar por verdaderos principios éticos e ideológicos, y lo peor es que se carece de ellos. Nadie le enseño a esta generación  para que sirve la ética. Se instauró la ley de la selva, la ley del más fuerte, la del poderoso que se dedica a humillar a los débiles y explotar a los pobres. Pareciera que de la modernidad no se aprendió nada, se sigue siendo salvajes pero con mayor tecnología. Es mejor tener lo que se debe aunque se deba, parece ser la máxima de hoy en día. Para eso existe el crédito para que la enorme soledad y vacío que experimentamos, sea mitigada con el consumo, que junto con la búsqueda de placer hacen que soportemos la realidad cotidiana y banal en la que estamos inmersos. bobiglez@gmail.com ( Modernidad y Posmodernidad de Armando Roa).