imagotipo

Inicia la renegociación del TLCAN. Parte 1

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Ávido de una victoria para el presidente Trump y en medio de una de las crisis más graves que ha tenido su todavía incipiente administración, después de las críticas por sus respuestas tibias y tardías ante los incidentes en Charlottesville, que han hecho olvidar de momento la trama rusa; inicia la primera de siete rondas de negociaciones para adecuar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte al dinámico y cambiante siglo XXI. Se trata de la negociación comercial más importante para el Estado mexicano en las últimas décadas y como ha quedado claro después del primer encuentro, Estados Unidos no viene con un papel amistoso.

El TLCAN es responsable de un comercio valorado en 1.2 billones de dólares al año (similar al PIB español o a diez veces la fortuna de Bill Gates) con un mercado de 450 millones de personas y significa una de las relaciones más estables y sólidas en el mundo en una de las zonas más competitivas con importantes cadenas de valor a lo largo de Norteamérica.

Firmado en 1992 y en vigencia desde aquel polémico primero de enero de 1994, el tratado se encamina hacia su primer cuarto de siglo de existencia consolidando la integración comercial de tres de los países más extensos del mundo cuya frontera entre México y Estados Unidos es la más transitada del orbe por donde transitan un millón de personas al día y 500,000 vehículos.

Si bien es cierto, el tratado necesita una actualización dados los importantes avances tecnológicos, económicos y comerciales; ninguna de las partes había insistido en una renegociación hasta que Donald Trump calificara al TLCAN como el peor tratado en la historia de su país y lo hiciera responsable de la pérdida de miles de empleos. El magnate neoyorkino pretende adecuar el acuerdo a su política de “America First”.

Por lo que ve a las relaciones comerciales de los Estados miembros; Canadá y México representan para Estados Unidos su segundo y tercer socio comercial sólo por detrás de China. Para el caso del país de la hoja de maple, Estados Unidos y México son su primer y tercer socio.

El caso de nuestro país es más intensa la dependencia de nuestros vecinos del norte. A pesar de los 46 tratados internacionales en materia de comercio internacional firmados por México, Estados Unidos representa el 86% de nuestras exportaciones no petroleras y Canadá el 3%. Un 4.5% se dirige a los 28 miembros de la Unión Europea; 1.2% cruza el Pacífico rumbo a China y solo un 0.7% termina en Brasil.

Este miércoles iniciaron cinco días de diálogo formal en Washington, aunque los acercamientos entre los distintos negociadores llevan ya semanas. La siguiente cita será a inicios de septiembre en la Ciudad de México y con posterioridad en Canadá. Se espera un ritmo de reuniones cada cuatro semanas.

Entre los temas centrales al arrancar la primera ronda de pláticas destaca el déficit comercial de Estados Unidos respectos a los otros dos socios, una de las quejas reiterativas de Donald Trump; las reglas de origen y los asuntos laborales.

La obsesión del presidente estadounidense por el tema del déficit puede ser de las grandes piedras en el camino hacia el éxito de las negociaciones junto al capítulo sobre solución de controversias que incluye el TLCAN. Por parte de Canadá y México, la atención está centrada en las reglas de origen, es decir en los porcentajes de insumos regionales que se emplean en los sectores productivos, así como adecuar al TLCAN a los nuevos retos tecnológicos en materias de comercio electrónico y propiedad intelectual.

Para la nueva administración estadounidense, el TLCAN es responsable de la pérdida de 64, 345 millones de dólares con México vía déficit y de 11,000 millones con Canadá, de acuerdo con información de 2016. Estados Unidos ve en la salvaguardas una forma de recuperar lo perdido, a través de restricciones temporales a importaciones crecientes. El gobierno mexicano ha sido enfático en señalar que primero se levanta de las mesas de negociaciones antes de aceptar dichas medidas.

No obstante, cabe recordar que el déficit global de Estados Unidos alcanzó en 2016 los 737,000 millones de dólares, de los cuales México es responsable solamente del 9%. Mientras que el déficit que mantiene Washington con China es del 47%.

Para el gobierno de Ottawa, el mecanismo de solución de controversias es una cuestión que no puede quedar fuera del nuevo tratado, el cual fue establecido desde el primer acuerdo comercial entre Canadá y Estados Unidos y con posterioridad trasladado al TLCAN. Para la administración de Justin Trudeau se trata de una “línea roja” que no piensan ceder.

Otro punto que ha insistido el equipo negociador de Estados Unidos es la necesidad de incorporar un capítulo sobre cuestiones laborales. El hecho que los mexicanos tengamos el menor ingreso en promedio de los trabajadores dentro de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico que representan 15, 230 dólares anuales, se convierte en una ventaja competitiva y una justificación de acuerdo a la visión de Trump para que las compañías norteamericanas muevan sus instalaciones hacia México, ocasionando pérdidas de empleos.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

www.chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)