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La importancia de la Universidad

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

El profesor Gustavo Iriondo señalaba en el diálogo que entabló con Sergio Magaña, sobre los grandes retos que deben enfrentar los nuevos profesionistas y las condiciones para su contratación después de haber egresado de la Universidad. Iriondo habló también de uno de los retos que tienen las instituciones de educación superior para preparar a los nuevos profesionistas y responder a las exigencias del mercado laboral. El señalamiento de los rasgos de nuestra característica de profesionistas y empleados mexicanos son; unos excelentes ofertadores de mano de obra barata y poco calificada en las áreas que la modernidad exige.

La condición actual de nuestra educación superior en México se acerca a una crisis que pone en riesgo el futuro de la juventud de nuestro país. La crisis está sostenida por la ausencia de un modelo educativo a mediano y largo plazo que le sigue apostando al manejo de estrategias económicas extranjeras y a la adaptación de sus profesionistas a las habilidades que exigen empresas transnacionales. El modelo educativo de educación superior mexicano carece de una clara ruta a seguir en el camino de la investigación y el desarrollo. Además, está perdiendo el derrotero de crear en las universidades el sentido humanista del trabajo. Ha dejado pasar la creencia de que los títulos universitarios sirven para alcanzar a tener un buen salario, un buen trabajo y acceder a un escalafón ficticio.

En los últimos años, la estrategia fue enfocarse a las competencias de los profesionistas. Las autoridades educativas pasaron a esta fase después de haber experimentado y explorado sin claridad el modelo constructivista. Las competencias a decir de algunos autores, son extraídas de la experiencia. Es decir, los puestos de trabajo requieren de los conocimientos básicos un manejo de competencias que son adquiridas en espacios extraescolares, lo cual no se llega a lograr este propósito porque no hay una articulación entre profesionistas generados y puestos de trabajo no creados. Por ejemplo, la habilidad, sensibilidad y capacidad de trabajar en equipo, controlar el stress, ser fríos en las decisiones, participar en la toma de decisiones, decidir sobre problemas reales o concretos, tener sensibilidad social y postura crítica sobre obras, financiamientos, o planes de desarrollo, o bien políticas públicas, solamente lo otorga la experiencia en mediano o largo plazo. El proyecto gubernamental no ha articulado su proyecto laboral con su proyecto educativo. De tal forma que no solamente se siguen fomentando las carreras clásicas, sino que descuida y abandona el apoyo a las nuevas carreras que sin orientación han creado algunos centros educativos. Sin contar con la perversa estrategia de los jóvenes profesionistas de abandonar las universidades para participar en el mercado laboral. Porque ese mercado laboral es yermo, mal pagado y sin posibilidades de crecimiento. Así que los profesionistas, no solamente no abandonan el hogar para poner en práctica esas competencias, sino que desvirtúan la preparación al continuar con sus estudios de posgrado no para especializarse sino para lograr una beca y salvar así el desempleo y el desamparo económico.

No basta solamente un currículum abultado, ni las competencias instrumentales, la importancia de la Universidad sigue siendo, no obstante esta desorientación del estado, en mantener su camino en la educación, la investigación y la extensión de la cultura. Por principio, participar en la universidad nos permite mantener una población culta, con sensibilidad de servir a la sociedad desde sus propias necesidades y con el conocimiento pertinente para saber a dónde vamos.

@manuelbasaldua