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La madurez de los millennials

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

Estamos a un año de elegir quien conducirá el país en el gobierno. Y lo haremos en un contexto complejo, denso, tenso y con alto componente de incertidumbre. Lo enmarañado del asunto no está únicamente en el escenario interno, sino también en el externo, por lo que los protagonistas tienen una alta exigencia de encontrar el equilibrio en sus pasos con todos los actores políticos.

Porque es complejo y denso el escenario?: en primer lugar tenemos problemas urgentes; la violencia, el crimen organizado, la desobediencia civil, falta de credibilidad de la autoridad, el  poco respeto a la policía,  el incremento de la pobreza, la creciente actividad informal, la profunda corrupción de gobernantes, la inoperancia de los nuevos mecanismos de justicia para castigar a la delincuencia, la grosera desigualdad económica y social, los fallos de los jueces y las cortes que frustran a la opinión pública, y por si no fuera poco, la impunidad ante cualquier tipo de corrupción o delitos cometidos, todo esto desalientan a la mayoría de los electores que quieren un cambio.

En segundo lugar los electores están hartos de este sistema que los tiene con pocos empleos, salarios paupérrimos, poca movilidad de ascenso laboral, largos periodos de preparación escolar  y su extensión en la preparación de académica o de especialización para retardar la participación en el mercado laboral, y desde luego su tardía o nula inserción laboral.  Ante este alud de demandas y condiciones críticas, la jornada electoral se acerca. Para rematar, la instancia federal encargada de realizar, organizar y concretar las elecciones, está fuertemente cuestionada, y ha quedado solo una caricatura de lo que fue su origen cuando José Woldenberg estaba al frente.

El sistema actual y un partido político que ya no brinda certeza al país, ha hecho crecer la necesidad de un líder, fuerte, contundente y que rompa con todos los clichés de la política anquilosada. Y aquí se viene el punto interesante, porque la mayoría de la población que votará en el 2018, estará fuertemente integrada por los jóvenes llamados “millennials”,  que no experimentaron las fuertes crisis de la segunda mitad del Siglo XX, que no sufrieron las masacres y las represiones del estado, pero que si están agobiados con futuro no solamente terrorífico, sino con un presente desangelado que ya no les puede ofrecer nada sustancial con estas condiciones actuales.

Los jóvenes y millennials ven como mensaje en la conformación del Frente Amplio que convoca el PAN y el PRD un acto pragmático y desesperado de rescatar los escombros de los partidos políticos de los que han hecho su modus vivendi, y no una entidad alternativa de progreso y desarrollo.

A un año estamos de participar en las elecciones más difíciles de nuestra historia. De tomar la decisión de acabar con un gobierno anquilosado y corrupto, y de un frente político ambiguo y de conveniencias.  El tiempo empieza a correr, y la mirada inquieta de los millennials, con su madurez y viveza que se aprestan a manifestarse en la próxima contienda del 2018, ayudarán a cambiar el rumbo de la historia. El reloj con la cuenta regresiva se ha puesto en marcha.

@manuelbasaldua